Costureiras gallegas. En el barro de la Industria de la Moda

Costureiras gallegas. En el barro de la Industria de la Moda

, 1 de diciembre de 2015

6 a.m. Suena el despertador en cualquier lugar de Galicia y alguien se levanta. Normalmente una mujer de mediana edad predispuesta a afrontar una dura jornada laboral de 12 o más horas por un salario por debajo del mínimo interprofesional. Sí, sí, hablo de Galicia no de China u otro país. Unas condiciones laborales deplorables desde el punto de vista de una sociedad supuestamente desarrollada, y esto ocurre un día tras otro casi sin tiempo para más en la rutinaria vida de estas mujeres, nuestras heroínas en esta entrada. Transcurría el final de la década de los Ochenta y toda la siguiente. Una vida denigrante y muy dura.

Esta era la realidad de las “Costureiras Galegas”, un nombre así, genérico; que identificaba todo un subsector de producción textil en el escalafón más bajo y paupérrimo de la cadena de producción. Nada más alejado y opuesto del supuesto glamour y ocio desinteresado y hedonista que nos venden las grandes franquicias de low-cost de consumo masivo por todos conocidas. En este caso nos centraremos en una de ellas, la más grande del mundo; Inditex la dueña de Zara, Bershka, Pull & Bear, Stradivarious, Massimo Dutti, Oysho, Uterqüe, Zara Home y Zara Kids, marcas archifamosas y que inundan con sus prendas la realidad que nos rodea, acaparando el mayor porcentaje de ventas en Galicia. Y que se han beneficiado de este discutible sistema de producción.

imagen del documental “Fíos fóra”

Bajos comerciales que se acondicionaban como talleres sin las medidas de seguridad e higiene adecuadas, manipulación de productos textiles potencialmente tóxicos en lugares donde se hacinaban treinta o cuarenta mujeres, cada una delante de su máquina de coser industrial en lugares poco ventilados y de elevada temperatura. Representantes de Inditex imponían condiciones draconianas y extenuantes de producción sin contrato previo ¡sólo de palabra!, con márgenes de plazos reducidísimos en muchísimos casos.

Ya vemos el modo en que se incorporó masivamente a la mujer en el mercado laboral en Galicia. Se consideraba como un segundo salario, como complemento del que traía el hombre y cabeza de familia. No parecía  importante porque supuestamente en la mayoría de los casos no era vital ni la principal renta económica de una familia. Así estaba la mentalidad patriarcal con tintes machistas en aquel momento; así se permitían indirectamente estos excesos tanto individual como socialmemte. Cientos de talleres con estas condiciones se extendieron por toda Galicia, sobre todo a lo largo de A Costa da Morte y las arterias de comunicación con la central de Inditex en Arteixo, A Coruña, aprovechándose de que se consideraban trabajos de clase obrera baja.

En el mejor momento, el textil en España llegó a reunir 400.000 empleos y una gran proporción de ellos en nuestra Comunidad. Todo ello acabó declinando a principios de este siglo cuando países con menores costes laborales y de mano de obra tiraron los precios de producción y fabricación por los suelos. China sobre todo, empezó a abrir su economía a la inversión de capitales y acabó convirtiéndose en la fábrica Low-cost de productos global, caracterizándose por un mercado de mano de obra barata y casi esclavizada con unas condiciones paupérrimas para los trabajadores. Una mano de obra gallega en una actividad que apenas requería cualificación fué fácilmente sustituida por otra, igualmente con muy baja cualificación. La calidad no era la premisa más importante, sino esos bajos costes.

Pero no fué solo China. A partir de ese momento la industria de fabricación textil como la de otros miles de sectores empezó a deslocalizar la producción y fabricación  hacia el Magreb, sobre todo a Marruecos y especialmente al Extremo Oriente, además de  China, también a Vietnam y singularmente a Bangladesh, que se especializó en la producción textil de la moda de las grandes franquicias de ropa barata, con unas condiciones  en cuanto a seguridad e higiene mucho peores de las ya deleznables que había en Galicia.

Las grandes compañías, incluyendo las españolas Inditex, Cortefiel, El Corte Inglés o Mango hicieron como que no se enteraban, miraron para otro lado haciendo responsable de la subcontratación de los procesos más manuales a compañías externa. Obviando razones de Derechos Humanos y los moral y éticamente necesarios para el respeto de la dignidad de las personas. Por supuesto, los consumidores de los países desarrollados estábamos encantados, ignorantes de la situación real; pues ello se traducía en unos precios cada vez más baratos.

Restos de una fábrica incendiada en Bangladesh

Hasta el famoso incendio en Bangladesh. Un incendio en un local donde murieron más de 1.000 trabajadores desveló la verdadera realidad a la que nos enfrentábamos. Una historia que denota  las partes más sórdidas y vergonzosas del universo de la Moda. Sin olvidar situaciones de trabajo y explotación y una desprotección manifiesta y total ante posibles accidentes laborales a los que los trabajores orientales están diectamente expuestos. Una manifiesta despreocupación de los derechos humanos donde las grandes franquicias y conglomerados de la Moda son subsidiarias o directamente responsables. Desde luego ya lo son frente a la opinión pública actualmente y son consideradas directamente responsables.

Mientras tanto en Galicia, cientos de talleres, al no poder competir en precios con los nuevos competidores exóticos, enfatizados además por el abaratimiento de transporte marítimo internacional, empezaron a cerrar inexorablemente, dejando a miles de Costureiras en la calle sin trabajo. La sangría redujo enormemente el número de ocupados, que se desplomó unos dos tercios en toda la geografía nacional. Representando actualmente unos 170.000 empleados. Sólo sobrevivieron aquellas actividades más artesanales que requerían de una mano de obra más específica y especializaba, ya que añadían un valor extra de calidad de realización difícilmente imitable por un trabajador oriental no cualificado.

Muchas costureiras dejaron de levantarse a las 6 de la mañana y dejaron atrás esos asfixiantes y extenuantes horarios, dejaron de traer ese salario complementario en muchos casos, y tan vital y necesario en tantos otros. Hablamos de áreas y regiones donde la economía y las posibilidades laborales, estaban en decadencia después de los años de dura reconversión industrial y la reorganización del espacio industrial gallego. Paradójicamente muchos y muchas echan de menos aquellos años. Aquellos de clara explotación laboral. Era mucho menos que nada. Hoy en día ante las condiciones actuales de la crisis económica que empezó en 2008, entendemos y hasta compartimos esa nostalgia y desazón; ¡Sí! ¡era mucho mejor que nada!.

¿Es el final de esta historia?, pues mirad , va a ser que no. Todos sabemos la calidad de las prendas que vienen de esos exóticos países tan tan lejanos. Empezando por las alergias y reacciones cutáneas que nos producen sus tejidos y tintes, cosa bastante común, por cierto. Segundo; desde hace un lustro se está produciendo un encarecimiento de los costes en el Extremo Oriente; sobre todo en China. Ha habido un aumento del número de huelgas para mejorar las condiciones laborales y materiales, con lo que los salarios han subido de forma significativa, y a eso se une un repunte de los portes de transporte marítimo. Como consecuencia, a los empresarios textiles de este país vuelve a parecerles interesante fabricar en nuestro país, a pesar de los salarios todavía más altos. No olvidemos que la discutida reforma laboral provocó una caída de los salarios que ronda el 30%. Todas estas condiciones son claras para el renacimiento de la actividad de las Costureiras donde Galicia tiene mucho que ver.

Por otra parte, los consumidores ya conscientes de las condiciones reales de la producción en países pobres, somos más intolerantes con estas prácticas que atentan contra la dignidad de los trabajadores; de las personas, afortunadamente. Como resultado estamos dispuestos a pagar un poco más por las prendas si tenemos la certeza o la sospecha de que se han producido en condiciones éticamente mejores y más responsables con los derechos.

Sí, una nueva generación de Costureiras gallegas vuelven a trabajar en esta actividad. Aunque lejos del boom de hace treinta años y en unas condiciones de mercado de demanda muy diferentes. Empezando por una mayor conciencia ecológica y de consumo responsable por parte de la gente y consumidores, que lleva a utilizar incluso materiales reciclados a partir de restos de plásticos y de tejidos desechados o sobrantes, en pasados momentos de fabricación. Todo ello redunda en otro empeño de las marcas y fabricantes en un mayor esmero por aumentar la calidad no sólo de la producción, sino de la creación y diseño que busca un valor añadido en la estima de los compradores. Una diferenciación de producto clara y sugerente, una marca buen definida y reconocible por su particular imagen y con la que la gente pueda llegar a sentirse identificada y pueda adherirse a su idea de la vestimenta que quiere vender. Procesos de mercadotecnia que estaban ahí, pero que no habían sido tenidos muy en cuenta hasta ahora a estos niveles en Galicia. Todo ello hace que puedan pedir precios mayores porque la gente está dispuesta a pagarlos ya que percibe una mayor calidad y cierta singularidad en las prendas, a marca bien definida. Por supuesto ello repercute afortunadamente en las condiciones laborales de nuestras nuevas Costureiras. No sólo a nivel del salario, sino en las manidas condiciones higiénicas y laborales. Sigue estando muy, muy lejos del glamour que se nos vende en las pasarelas de medio mundo, pero ya es otra cosa. Más confortable, cumpliendo la regulación y respetando derechos y dignidad de nuestras entrañables Costureiras.

Esta es la historia de un sector singular que caracterizó el mercado laboral de Galicia durante más de una década y que desapareció fruto de nuestra cada vez más estrecha aldea global, y donde la producción de bienes y servicios busca aquellos lugares del mundo donde pueda contener y reducir los costes para conseguir mayor rentabilidad a las inversiones. Aunque en muchos casos sea a costa de ignorar valoraciones éticas y morales y despreciar legislaciones laborales irrenunciables. Lo que hace treinta años era ventajoso en Galicia como mano de obra barata, poco después dejó de ser atractiva para esos capitales. Pero a la vez que las inversiones mutan en el marco espacio temporal, también lo hacen las inquietudes y gustos de los consumidores, que son cada vez más exigentes en la forma en que se ha concebido la prenda, y no le importa pagar un poco más si las condiciones éticas que le dieron vida no son sólo legales, sino moralmente aceptables.

A esto debemos unir otro fenómeno emocional y de conciencia que ataca la sensibilidad de la gente, es la preservación los puestos de trabajo en Galicia, sobre todo ante estás hirientes cifras de paro de hoy y en los últimos años nunca vistas en nuestra comunidad y el valor añadido que supone consumir productos que socialmente consideramos cercanos, de nuestro entorno inmediato, que beneficia el bienestar de nuestra sociedad y conciudadanos. Todo ello a ayudado a reverdecer un sector como el de las Costureiras, convenientemente adaptado a los nuevos tiempos y con nuevas condiciones.

En muchos casos,  la producción que sale de esos talleres ya no es a granel y ya lleva incorporada una imagen de marca que le dota de mayor presencia, singularidad y renombre lo cual permite pedir mayor precio por las ganancias en calidad de materiales y en ese intangible que los consumidores apreciamos y es esa diferenciación de producto lo que tanto nos satisface cuando vamos de Shopping y que nos hace felices al volver a casa

3 Comentariospor ahora:

  1. BeaVio Seco BeaVio Seco dice:

    Me alegra que por fin lo hayas escrito Nacho, imagino que lo has leido, pero para los curiosos dejo este enlace:
    http://www.lamarea.com/2013/08/30/inditex/

    Un saludooooo!!

    • Nacho Fraga dice:

      Sí, lo había leído, es un gran artículo que me sirvió de inspiración aunque yo buscaba una red mayor de causas y consecuencias declinó local a lo global para tener una mejor visión de conjunto. Gracias Bea, eres un cielo!. Estoy deseando volver a leerte.

  2. Gran reportaje tío. Un éxito . A seguir así

AÑADIR COMENTARIO