La nueva tendencia se llama Chaos Magic. Adiós a la uniformización

La nueva tendencia se llama Chaos Magic. Adiós a la uniformización

, 14 de diciembre de 2015

Foto: Driely S.  El Chaos Magic es un estilo que viene a introducir un toque más creativo y emocional que intenta romper como una cuña con la tendencia de los últimos tres o cuatro años bastante anodina y visualmente intrascendente, pero lógica.

En general, nos hemos dedicado a esa ropa insulsa, tan básica, tan poco llamativa, como se suele decir; ropa de batalla: camisetas y sudaderas básicas y de propaganda, prendas de punto, vaqueros con corte normal, ni muy anchos ni mucho menos superskinny y elásticos y los siempre socorridos chinos de color beis, acompañados de las típicas prendas de punto (jerséis de cuello pico o redondo) y por supuesto el chandal y la Bomber y en muchos casos los dos a la vez.

¿Lo veis no?, no hemos parado de verlo en la calle estos últimos años, el estilo más reconocible durante décadas, como lo normal. Menudo panorama, pero era lo que anímicamente nos apetecía estas temporadas pasadas. En esa lógica de actuación influye el ambiente y la mentalidad y sobre todo la situación socioeconómica. Situación material que en los últimos años no ha acompañado; el paro y la disminución de rentas no nos permitía esa alegría compradora de hace ya ocho años.

Nos hemos visto obligados a cambiar nuestras prioridades, hemos perdido la alegría de comprar y cuando lo hacíamos, la ropa se reducía a un elemento necesario para vestirnos, como algo básico y necesario y el gusto, el estilo o las preferencias pasaban a un segundo plano descartados. Estábamos desencantados y no, no era divertido. No, no importaba ya los colores, los brillos o los tonos que más nos seducían o que mejor nos quedaban. Sin optimismo no hay color. Las tonalidades eran grisáceas o terrosas muy claras, el archipresente beige era la estrella con el sobrio azul marino de compañía. Ropa cómoda, práctica y útil para vestir de forma relajada.

Nuestra percepción del entorno nos influye a la hora de expresarnos y el ánimo estaba alicaído. La forma de ser guay, era una uniformización que nos unía emocionalmente a todos, y era guay. Nos unía en un mismo sentir, denominado Normcore. Ahora cambiamos de tercio y preferimos expresarnos de forma más individual por cansancio. ¿Eso está impuesto desde arriba o realmente nos apetece?.

No ha sido precisamente una inquietud espontánea y voluntaria salida de la gente a partir de la evolución de su gusto de forma natural. Obviamente algo hay, pero es algo artificial introducido por grupos de presión mediática. Cuando una tendencia está muy consolidada, madura y muy extendida, deja de ser novedad y deja de ser seductora o atractiva porque sobrepasa un punto de saturación y de visibilidad y exposición excesiva,  poco a poco va siendo sustituída por otra que normalmente suele partir o derivar de esta que se ve dejando atrás. Siempre hay alguien que se apunta el tanto.

Un grupo de cinco estilistas de un portal virtual de tendencias  con sede en Nueva York, K-Hole que tiene la autoridad de crear e imponer etiquetas de forma global se apunta el tanto de este movimiento. Hablamos de cinco veinteañeros considerados casi como profetas. Pero no, no lo son, no es sorprendente, simplemente anticipan señales que se van captando entre la gente de muchos lugares centrales en la calle, no hay mucho misterio.

Por hartazgo o por aburrimiento no hay situación ni actitud social o personal que dure eternamente y menos en un estilo tan poco emocionante y tan mortecino que nos diluía en una masa monótona. Volvemos al principio en un giro casi total a esta nueva tendencia tan encantadora. El latido de nuestro corazón vuelve a coger ritmo con fuerza y nos vamos cargando de optimismo, abriendo un lugar para la magia intentando buscar un orden dentro del caos de nuestras necesidades esas ansias lúdicas vuelven a aparecer como un anhelo. Así vamos entendiendo como se va gestando esta nueva tendencia.

Hasta Galicia sea por el influjo de estos lobbies de «influencers» o por las revistas de Moda, se va dejando llevar por esta nueva tendencia más luminosa que tiene su reflejo en nuestra indumentaria. Después de lo melancólico e intrascendente va siendo hora de cambiar de rollo. Así tenemos esta magia pretendida y adorada del Chaos Magic. Hasta llegar a un cierto misticismo ingenuo. Busca que uno se exprese libremente de forma positiva y serena con mucho encanto; hacer las cosas como las quieres y llevarlas a cabo tan fuerte como quieres, desarrollar esa energía positiva y transmitirla, pero dejándose llevar con algo fácil y no muy elaborado o complicado y menos sesudamente pensado. Es un nuevo amanecer vital plácido.

¿No os apetece?, tiene mucha carga poética, esta es la magia que se quiere crear y yo creo que eso le apetece ahora a la gente en Londres y en Vigo u Ourense, o en Murcia. Va de divertirse charlando con los amigos, charlando o bailando, en definitiva dejarse llevar.

¿Cómo se traduce eso en la ropa?, su forma física. Recurriremos al legado o repertorio que refleje nuestro personal viaje estético. Estampados psicodélicos, llenos de color y tonos fuertes e intensos tan apreciados en el estilo Boho o étnico de los Sesenta y Setenta del siglo pasado. Se adaptan muy bien a la nueva evolución, pues nos parecen más sencillos e intuitivos, casi hechos sin esfuerzo y muy frescos y divertidos. A este estilo se ha unido una variedad más propia de nuestra sociedad tecnológica, hablo de estampados cósmicos, que parecen reproducir y representar Galaxias y Nebulosa en camisetas, faldas o zapatillas combinadas con vivos colores. En tejidos como el brillante Lamé o las Pailletes. Sí, no podía faltar el estilo más Glitter para darle un toque más sofisticado a tanta naturalidad y actitud desenfada.

 

 

 

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