El síndrome de Diógenes en los videojuegos

El síndrome de Diógenes en los videojuegos

, 18 de diciembre de 2015

Supongo que la mayoría que leéis Pentavox.net sabéis lo que es el síndrome de Diógenes; básicamente acumular material innecesario de modo enfermizo hasta el punto de no disfrutar con lo que “coleccionas” sino del propio hecho de “coleccionar”. Hay gente que acumula incluso basura y enferma física y mentalmente. Descubramos como afecta esto a los “gamers”

Es curioso que a esta enfermedad se le llame síndrome de Diógenes, ya que Diógenes no tenía nada y toda su filosofía estaba orientada a la privación de bienes materiales. La ironía y una sociedad en la que hay tanto de todo, han hecho que su nombre se asocie a un mal que cada vez afecta a más personas en todo tipo de ámbitos. Los juegos no son una excepción, sino una de las aficiones con más diógenes del mundo.

La oferta de videojuegos es cada más extensa. Puedes encontrar títulos de todo tipo. Desde simuladores de relaciones personales hasta sandboxes de perros callejeros. Juegos de lucha, estrategia, coches, motos, deportivos, plataformas, puzzles, juegos de habilidad, comecocos, guerras, sagas espaciales… ¡Son todos tan bonitos! A veces sólo las cajas y las ediciones de coleccionista son tan llamativas que parecen decir a gritos: “Llévame a casa… por favor”.

Por otra parte, además del gusto estético por las carátulas, tenemos las ofertas que no podemos dejar pasar. Videojuegos que bajan su precio por tiempo limitado a unos días, o incluso unas horas. Ofertas que de ninguna manera podemos desaprovecha porque parecen irrepetibles… ya tendremos tiempo de jugar después, pero van quedando en nuestra colección para el momento adecuado. (Ya os anticipamos que ese momento no va a llegar nunca).

Por ahora tenemos dos factores; el estético, en el que no podemos dejar pasar una edición bonita para nuestra colección y el económico; ofertas irrepetibles que no duelen a nuestros bolsillos. Pero no podemos pasar el más importante: La novedad. Los juegos y nuevas consolas que salen al mercado, y especialmente los que están por salir, son la peor de las tentaciones. El hecho de que vaya a salir un juego que deseas con todas tus ansias porque te ha infectado el Hype (las expectativas que las webs con sus previas y vídeos generan en los consumidores antes de que salga un producto para crear una sensación de deseo en los jugadores), es el peor de los males. Cuando tienes hype por un juego que está a punto de salir, ningún juego de tu colección te sacia, ya de nada te vale tu giga colección de títulos ante la inminente salida de lo que esperas que va a ser el juego del año (otra vez).

Puede parecer increíble, pero tengo amigos con más de 1.000 títulos pendientes de ser jugados, y siguen comprando material nuevo y retro que engorde sus colecciones como si el mundo se fuese a detener mañana, y necesitasen hacer acopio de diversión para un futuro apocalipsis zombie. Y esta tendencia es cada vez más habitual.

¿Qué causa el síndrome de Diógenes en estos gamers que acumulan tanta basura videojueguil? Pues precisamente, el efecto contrario al deseado por el coleccionista. Un coleccionista aplicado sufre de estrés ante tanto título por jugar. Tiene constantemente la sensación de no tener tiempo físico de jugar cuando pierde la mayor parte de ese tiempo en engordar la colección, y se obsesiona con ir terminando juegos (aunque no le gusten, tiene que dejar sitio a los futuros títulos) como si fuese una obligación.

Un jugador coleccionista genera tanto Hype por los nuevos títulos, que cuando llega un estreno a casa casi siempre es una decepción. No tanto porque el juego sea malo, si no porque nunca podrá cumplir con las altas expectativas que su mente ha generado de forma artificial hasta el punto que nunca podrían ser colmadas ni con el mejor juego del año. Decepción que se transforma en necesidad de adquirir más títulos para llenar ese vacío y seguir aumentando la colección. Lo realmente importante ya no es jugar; es la colección.

Y todo esto sin tener en cuenta que las colecciones videojueguiles suelen ir acompañadas por posters, figuritas coleccionables, vinilos de bandas sonoras (cuando no se tiene ni tocadiscos en la mayoría de los casos), cajas especiales, e incluso vestuario y accesorios de títulos de éxito. Todo ello puede llegar a convertir tu habitación en un templo a los videojuegos donde el nivel de polvo acumulado puede volverse insalubre, y en algunos casos (os juro que esto es cierto) se han provocado hasta incendios por la acumulación de papel, cartón y polvo junto a lucecitas de néon.

Así que ya sabéis. En Pentavox.net os invitamos a que os miréis al espejo y desechéis todas esas actitudes que os puedan llevar al estado de estrés del síndrome de Diógenes. Es por vosotros mismos, para que podáis seguir jugando y disfrutando de vuestra afición favorita durante años. No os dejéis llevar por el consumo abusivo de videojuegos y mechandising asociado. Jugad a saco, pasadlo bien, pero no os volváis locos con las colecciones; los videojuegos son efímeros y esa es una parte importante de su grandeza. Animaos a adquirir los títulos de uno en uno, jugadlos, si no os gustan vendedlos o dadle al botón de borrar; no se acaba el mundo con ello. Lo más importante, jugad a los que os guste, disfrutadlo. En el momento en el que jugar se convierte en una obligación estaréis entrando en una dinámica peligrosa. Y sacad la basura de vez en cuando. Vuestras madres lo agradecerán.

2 Comentariospor ahora:

  1. Nacho Fraga dice:

    Dientes largos y nos mantienen deseosos todo el rato con miles de fetiches cada vez más personalizados que dan de lleno en nuestras debilidades y deseos. Deseos manipulados hasta el infinito. Nos mantienen despiertos y al acecho y segregando deseos por todos los poros con los siguientes hypes

  2. […] es pura gula de novedades. Como decía mi compañero Marco, en otro artículo que relacionaba los videojuegos con el Síndrome de Diógenes, parece que la cosa está en acumular compulsiva y obsesivamente para intentar paliar nuestra […]

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