Las entrañables y traicioneras navidades (cuidadito con las compras compulsivas)

Las entrañables y traicioneras navidades (cuidadito con las compras compulsivas)

, 27 de diciembre de 2015

Es en estas fechas tan señaladas en el calendario es cuando se hace más evidente nuestra voracidad consumista insatisfecha. Teñida de buenas intenciones y de una forma de extraña de altruismo y solidaridad no podemos evitar lanzarnos a comprar.
Solidaridad a través de un loco consumismo que si durante todo el año es imparable, en Navidad ya es pura gula de novedades. Como decía mi compañero Marco, en otro artículo que relacionaba los videojuegos con el Síndrome de Diógenes, parece que la cosa está en acumular compulsiva y obsesivamente para intentar paliar nuestra hambre ilimitada para hacernos sentir mejor. Da igual si la utilidad y su necesidad sea real y adecuada. ¿Realmente lo necesito?.

Las organizaciones de consumidores siempre nos recuerdan que vayamos a comprar aquello que realmente necesitamos de forma directa y sin pararnos a mirar, como si eso nos llevara a la perdición; a sucumbir al vicio desenfrenado. A mi siempre me pareció una buena recomendación desde un punto de vista del comportamiento políticamente correcto e incluso moral y ético, pero no funcionamos así cuando vamos de Shopping. A menudo vemos algo inesperado que nos llama la atención y que nos rompe los planes. Por muy concienciados que estemos hay que cortar el gasto y ser austeros y de que tenemos una idea clara de lo que nos falta y no necesitamos más. Pero esas luces, esos neones, acaban rompiendo y desbordando nuestra racionalidad. Todo brilla, todo reluce ante nuestros ojos de forma maravillosa reclamando nuestra atención.

Está además ese efecto sorpresa de lo inesperado, de eso que de repente nos llena los ojos de ilusión y sin estar planificado. Siempre aparece algo, esa prenda, en caso de que vayáis a buscar ropa que nos llama la atención, que nos hace tilín. Esa prenda que no entraba en  lista de prioridades que enciende nuestro deseo. Intentas ignorarla, te vas, pero empieza el run run en la cabeza, empiezas a darle vueltas y acabas sucumbiendo.

Desgraciadamente para tu bolsillo el ambiente navideño no ayuda, tanto por un exceso de optimismo por un lado como de melancólico pesimismo por el otro. Uno para darte  un autorregalo, en un ambiente festivo e ilusionante y en el otro porque vendría bien para animarte y sacarte de ese momento semidepresivo que aparece cuando llegan estas fiestas emocionalmente tan intensas, donde hacemos un análisis de nuestra situación personal y nos ponemos objetivos para mejorarnos como personas en el inminente año próximo y podemos llegar a acabar sintiendo que el optimismo general no armoniza con nuestra situación emocional particular.

Así que las recomendaciones que hace la OCU o FACUA se van al garete acabando con casi todas nuestras resistencias. Nos inunda una tormenta de deseos y anhelos imparable. Nuestras carencias emocionales y nuestros vacíos existenciales o nuestra ilusión desbordada por este entrañable ambiente navideño. La época por antonomasia de las grandes sorpresas, de los grandes regalos y de los grandes eventos nos acaban imponiendo su ritmo y tradición. Intentamos o acabamos intentando colmar nuestra felicidad integrándonos en el ambiente navideño. Las fuertes campañas publicitarias de perfumes, joyas o los típicos y sofisticados accesorios y complementos no son ajenas a ese empuje que sentimos a darnos muchos caprichos para un momento tan especial como el que transcurre estos días. Deseamos abandonarnos al disfrute del ocio más placentero y hedonista, sin preocupaciones. Nos acordamos de todo el mundo sí, pero no nos olvidamos de nosotros mismos. El sentido de la utilidad y practicidad, el intento de ser previsor acaba por diluirse y desaparecer. El deseo se impone triunfador y nos dejamos llevar.

En esta época navideña los eventos se multiplican y siempre hay alguna excusa para redondear nuestro look para hacerlo más sugerente para nosotros mismo, para sentirnos mejor, ganar en confianza en esas cenas de empresa con nuestros compañeros de trabajo, de estudios en institutos o universidades, sentirnos cómodos audaces, sofisticados y elegantes. La presión para renovar nuestro armario es constante y aunque calculemos y parezca que tengamos las cosas claras al final acumulamos compra tras compra, lo que unido a los regalos obligatorios a nuestros seres queridos nos dejan tiesos y nos hacen afrontar la posterior cuesta de enero con grandes dificultades y alguna estrechez.

Salir de un centro comercial o de una tienda de moda con ideas diferentes a las preconcebidas es habitual y obliga a hacer constantes números y malabarismos mentales sobre lo que elegir entre las cosas que nos han llamado la atención. Para mucha gente es todo un arte, toda una diversión. Se disfruta intentando ajustar un presupuesto limitado a todo eso que nos seduce y nos atrae de forma irracional y totalmente emocional. Cubrir ese vacío o llenar nuestros deseos. Ese es el secreto disfrutar de esa limitación.

Desde mi punto de vista ese momento de gula consumista y de comerse el mundo en el área comercial de turno debería afrontarse con una mentalidad positiva, un juego de elección muy divertido, darle vueltas hasta que acaba cuadrando de alguna manera con nuestra satisfacción y nuestra cartera. Solo así, nos relajaremos y afrontaremos el momento de Shopping con menos presión en Navidad. Al final todo acaba, acabará encajando. Unas prendas se mantienen en nuestra bolsa de compras mental al darle vueltas a las opciones y otras se van cayendo y van perdiendo ese brillo que nos llamó la atención en un primer momento, ya no reluce en nuestra mente como antes.

Disfrutad por tanto, como si fuera un juego o reto divertido y seguro que los gastos en está época menos optimista y de reducción de rentas, no se disparan tanto. Seguro que al final se acaba uno sintiendo bien, contento porque al final de tantas cábalas uno se ha acabado ajustando a sus posibilidades y nuestra felicidad consigue armonizarnos con en este maravilloso ambiente navideño. Feliz Navidad a tod@s!.

AÑADIR COMENTARIO