¡Rebajas! Sales! Pinceladas para seguir el tren de lo que viene

¡Rebajas! Sales! Pinceladas para seguir el tren de lo que viene

, 8 de enero de 2016

Desde el pasado día 2 de enero estamos oficialmente en rebajas, pero el gran principio de éstas tradicionalmente estalla después de Reyes; ¡Asaltemos las tiendas, como una marabunta enfervorecida buscando esas gangas que están esperando por nosotros!

¡Esperando por nuestro apetito, por nuestra hambre por llevarnos algo realmente nuevo para nosotros, solo para nosotros! Sin compromisos ni obligaciones con nuestros seres queridos y no tan queridos. Necesitamos que nos haga superar la resaca de estos infames y frenéticos días pasados, la frustración por las cosas que no hemos conseguido el año pasado, de haber arrinconado nuestra dieta y nuestra rutina de ejercicios, en definitiva nuestros buenos hábitos, que nos hacían sentir a gusto con nosotros mismos, nos llenaban de optimismo cada día. Necesitamos energía que nos permita introducirnos con fuerza en la rutina que hay más allá de los buenos deseos por este recién estrenado año.

Desde hace unos años las rebajas están desvirtuadas. Desde hace años hay libertad para rebajar las prendas fuera de un periodo temporal concreto. Hay libertad para ofrecer ropa de pasadas temporadas como saldos. La proliferación de outlets en centros comerciales en la periferia de las ciudades es recurrente y masivo. Rompe parte del encanto de esta sana costumbre postnavideña. Realmente no hay nada nuevo en el planteamiento de esta gran fiesta del consumismo. Desvirtuado ante la necesidad de las grandes superficies y el pequeño comercio de vender y dar salida a las colecciones que se acumulan en los almacenes y centros de logística, incluso en la eficiente Inditex, matriz de Zara, Bershka, Pull & Bear, Oysho o Uterqüe. No hay más secreto, no muchas novedades de lo que hemos visto hasta ahora. Nada que podamos encontrar con verdaderos descuentos, que sean visibles, palpables y diferenciables. Ninguna moda arrebatadora e innovadora. Hay que agudizar el ingenio para disfrutar. Lejos de ser un handicap es un desafío con el que hay que divertirse, un reto emocionante. Aquí propongo algunas pinceladas para triunfar en este desafío.

Para afrontar la cuesta de enero los grandes eventos han quedado atrás, así como los grandes esfuerzos económicos, y vuelve el devenir cotidiano laboral y de ocio y nuestras necesidades consumistas también deberían cambiar. Básicamente porque la cartera duele y suele quedar tocada para el común de los mortales. Ahora yo creo que deberíamos dar prioridad a lo casual, cómodo e incluso informal. No deberíais complicaros la vida, chicas. Un pequeño esfuerzo pero sin caer en el precipicio del gasto excesivo y de los grandes sacrificios económicos. Vamos a ello entonces con ánimo y cierto optimismo.

Yo empezaría a partir de básicos como leggings o mallas deportivas de colores neutros; grises y sobre todo negros y azul marinos. Todavía no hace frío extrañamente, pero se espera que venga. A partir de ahí un buen abrigo con color en tonos intermedios o plenos y luminosos, dependiendo de nuestros gustos y estados de ánimos. De nuestras ganas de deslumbrar o de pasar un poco desapercibidas. El clásico de paño con grandes botones redondos y grandes solapas o la típica Parka de piel vuelta auténtica o sintética. La fantasía con el abrigo puede animar un look y convertirlo en algo que nos entusiasme y sea realmente vistoso. Para ello podemos ir más allá con uno de pelo grande tipo furry o teddy bear, con un color intensamente luminoso que contraste bien con lo neutro de las prendas interiores. También activarán su magia los colores pastel; azul claro o malva. Puro desafío tonal a los tristes y grises días gallegos invernales. Por otra parte, grandes mangas, formas rectas y muy sintéticas o más arquitectónicas con resultados más geométricos, o formas más bulbosas o abullonadas ( de rayas verticales, tipo retal o patchwork etc…) que son un desafío al oscuro, lánguido y melancólico ambiente. Con eso el húmedo frío además estará bajo control. No se pierde funcionalidad, se gana en estilo y audaz entusiasmo. Será insustituible todo el invierno. Para darle un cara todavía más informal yo lo compraría con una talla mayor tipo oversize para darnos más prestancia y presencia, más corpulencia. Conjuraremos el frío húmedo de nuestro país con ese toque chic y sofisticado gracias a nuestras ganas de meterle entusiasmo a nuestra existencia.

Para la lluvia habitual en Galicia no podemos olvidar una gabardina, un Trench tipo Burberry, pura elegancia británica, con un toque sport retro. Partimos desde ese beige tradicional con nuestro cinturón que acentúa nuestra figura, que así se estiliza bajo la lluvia. Obviamente exige un buen jersey de punto o de pura lana por debajo para sentir el ansiado calorcito. La tradicional sudadera con vistoso estampado o un buen mensaje y un gran eslogan que quede bien holgada sigue siendo un buen básico, aumenta esa imagen dulce e interesadamente ingenua y frágil. Creo que hasta aquí ha sido fácil. Pero esa sudadera puede ir acompañada por una falda muy mini y semitapada por ese amplio jersey o esa sudadera. Acompañaremos el look además con unas largas y estilizadas botas mosqueteras qud recorran nuestras piernas sobrepasando las rodillas. Se puede pensar algo más distinguido y atrevido pero el golpe de ingenio y frescura no nos lo quita nadie. Seremos el centro de atención.

Ahora vamos a jugar con los complementos; unos calcetines gordos de lana con unas botas de goma de agua; las míticas «katiuskas» para pasar por todos los charcos, tan frecuentes en muchos de nuestros desplazamientos, son difícilmente irrenunciables en un clima como el gallego, ¡pero por favor más variedad!; no sólo existen las Hunter. Aún  entendiendo el rollo elitista que se busca con estas botas, se necesita un poco más de empeño e imaginación; encima nos ahorraremos unos buenos euros. Mira que no hay oferta, con multiplicidad de adornos, estampados etc… También ayuda a iluminar cualquier atuendo sobrio y oscuro. No es difícil iluminar esta triste y melancólica estación. Divertirse y jugar, solamente introduciendo y complementando esas prendas otoñales que ya tenemos en el armario. Es un éxito asegurado.

Para terminar la indumentaria un buen vestido tubo de punto cortado al bies por debajo de las rodillas o directamente hasta los tobillos, siguiendo la línea de sobriedad sin adornos de la anterior propuesta, con el fin y la idea de estilizar y entallar nuestra figura y que sirva como lienzo y soporte para introducir elementos, como un buen collage de ideas y soluciones fáciles y económicas. Llevar y combinar cuando no llueva con nuestras zapatillas entrenamiento o las blancas de paseo tipo Adidas Stan Smith. De entrenamiento nuestras zapatillas de Jogging de tela y colorines variados vistosos, directamente, sin miedo y con atrevimiento, serán funcionales y adecuadas. Nos permitirán grandes desplazamientos viendo tiendas sin esfuerzo y cómodamente. No hay problema, el resultado será satisfactorio, no lo dudéis. Para ir más allá con un toque más sofisticado pero inconformista podéis reutilizar las sandalias veraniegas en la misma forma que expuse para las propuestas de ideas para vestir en fin de año; calcetines gordos con tramas de hilos metálicos con colores brillantes, o para ser más transgresora medias de fútbol o de inspiración futbolera, con unos pantalones pitillos superskinny y superestilizados que animen estas líneas tan básicas. Lo que no me llama es la moda de llevar pantaloncitos cortos sobre medias gruesas o leggings. Ese toque veraniego lo veo ya demasiado gastado, porque fue muy masivo y abusado en años anteriores. La idea actual es parecida, pero yendo un poco más allá buscando las tendencias casual actuales de Londres y Nueva York.

Para darle su toque a estas pinceladas, a estos outfits idealizados para sobrellevar este extraño invierno, no me puedo olvidar de esos entrañables gorros, gorras y gorritos para cubrir nuestra cabeza; para empezar debemos superar los siempre efectivos «Floppy hat» tipo Fedora que nos han acompañado estas últimas temporadas, su servicio ha sido indispensable por esa imagen fresca y llena de ternura y dulzura. Imaginemos un poco más allá. Deberíamos apostar por el retro y por un romántico «Paperboy hat» al estilo  de los repartidores de periódicos de principios de siglo pasado, de confortable paño o fieltro. Siguiendo con lo retro para cubrir nuestras cabezas, demos la bienvenida a un must have: las Baker boy caps, derivadas de las anteriores acentuando el sentido retro y romántico, inspirado en los relatos costumbristas dickensianos y esas gorras de repartidor o estivador del tan estimado siglo. La cuestión es ir más allá del entrañable gorrito de lana con su pompón como guinda del pastel. La cuestión es buscar algo más especial y audaz para dinamizar nuestro look más allá de lo evidente y habitual. Ser, en definitiva, audaz y divertida, con ideas frescas que nos dinamicen y entusiasmen.

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