Efecto Pedroche

Efecto Pedroche

, 16 de enero de 2016

Un pequeño escrito sobre el vestido de La Pedroche, días después del escándalo y la supuesta frivolidad excesiva de la niña.

Realmente el ruido que se ha generado por esa retransmisión de las Campanadas de Fin de Año ha sido exagerado y no había para tanto. Pero ya sabemos que la insinuación sexual, funciona, vaya si funciona sobre todo si hay un famosete o una famosilla por el medio. Rápidamente inundará la Red dando que hablar por su ocurrencia.

Realmente hay para tanto?, pues en mi opinión ha sido un gesto realmente poco original y bastante anodino, intrascendente en sí mismo y carente totalmente de gusto. No hablemos de elegancia y sofisticación.

Obviamente el efecto buscado por La Pedroche y la cadena de televisión ha superado incluso sus mejores expectativas pero no creo que causaran sorpresa. Pero de verdad, ¿a qué viene tanto revuelo?

No es la primera vez que esta chica saca su perfil más sensual e insinuante aprovechando su éxito mediático como icono sexual. Todavía funcionan los viejos y sencillos clichés para motivar a los telespectadores y por derivación mediática a la masa. Es realmente curioso y llamativo como caemos una y otra vez en los mismos truquitos mediáticos para abarcar la opinión pública con debates vacíos e insustanciales, solamente excitando nuestras fantasías más instintivas o viscerales.

Desde el punto de vista estético estamos ante un diseño claramente efectista, creado para eventos que no tienen nada que ver con lo que vemos en la calle. La razón de ser de su existencia es claramente otra, desde luego. Su prioridad no es ni la funcionalidad, ni la practicidad ni la comodidad. Aunque evidentemente sienta como un guante.

Es un clásico vestido joya entubado con un corte tipo Sirens ajustado que perfila y estiliza la silueta. Es pura transparencia con pedrería bordada en zonas perfectamente elegidas y seleccionadas para jugar de forma pícara y descarada con el espectador, en este caso hablaríamos del telespectador. Atraer su mirada de forma instintiva e intuitiva antes de que llegue su primer pensamiento valorativo de lo que está viendo. Sobre todo con el brillo de los colores y destellos de los cristales de la sofisticada, admirada y deseada firma Swarovski. Así, el efecto buscado por la Pedroche y la cadena de televisión que emite el evento es la inmediatez en la reacción; visceral e instintiva. Un efecto sorpresa que no por esperado deja de funcionar. La crítica y las ganas de emitir un juicio valorativo con los allegados con los que estemos o directamente en la plataforma social de turno en internet, vendrán después de ese primer impacto pretendido.

Esa sorpresa suele llevar, o bien a una aclamación entusiasta o a una clamorosa y estupefacta decepción que puede derivar en enfado por la supuesta tomadura de pelo de la que hemos sido víctimas ante esa burda presentación e intención. Creo que no hay término. Ahí el debate ya está creado con dos posiciones claramente frontales y antagónicas, donde la mesura e incluso la indiferencia no tienen espacio. Ese es el contenido del efecto Pedroche.

El diseño del vestido por tanto muy simple, está sacado del mundo del cabaret y las vedette. Podría habérselo prestado la gran Norma Duval a la Pedroche de su fondo de armario.

Este es el resultado de querer ir un poco más allá con el efecto del vestido negro con transparencia  popularmente conocido como «vestido Murciélago» por el clásico efecto capa de sus amplias y transparentes mangas. Así que este año tocaba ir un poco más allá. Una manera más directa de provocar. Tan directa que desmerecía y sobrepasaba al tipo de evento. Claramente estaba fuera de lugar independientemente de nuestra postura con respecto a este golpe de efecto televisivo. Está claro es que la fuerte competencia en la emisión de las famosas Campanadas de Fin de Año está detrás de esta puesta en escena tan excesiva y fuera de lugar.

Esta chirriante muestra a lo Beyoncé o J.Lo en versión castiza, es una muestra más de que las viejas fórmulas de provocar una reacción (en este caso en la grada masculina) todavía funcionan. Todavía funciona el ser el centro del debate, las alusiones sexuales a través de un famoso o, en este caso, una famosa con morbo mediático. Todo esto deja al estilismo en un segundo plano con una prenda que no tiene nada de interesante encerrada en la más pura tradición de la performance teatral propia de un musical, un vodevil… Pero en este caso totalmente descontextualizado y sin encanto. Por lo demás roguemos para elevar el nivel del debate para que ningún famosete se pueda aprovechar tan fácilmente y pueda manipular de forma tan sencilla nuestras debilidades. Como diversión y como forma de expresarse es fantástico, pero muy efímero y sin mucha chispa.

 

2 Comentariospor ahora:

  1. Daenmir Daenmir dice:

    Pues la verdad, a mi me ha dejado totalmente indiferente; eso sí, muy interesante todos los detalles del vestido y de donde viene este tipo de corte. Un articulazo Nacho.

  2. Nacho Fraga dice:

    Mira que no hay fotos en internet de la Pedroche en modo sexy e insinuante como para que esto sea llamativo jeje. Gracias por tus amables palabras Daenmir

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