Crónicas de Shannara. Adaptación televisiva.

Crónicas de Shannara. Adaptación televisiva.

, 24 de enero de 2016

Las Crónicas de Shanara ya se han convertido en serie. Ante las altas expectativas acerca de la recreación de un postapocalíptico mundo de Elfos, enanos y trolls (entre otros engendros difíciles de clasificar, como el protagonista Junior) nos lanzamos a traerte un primer análisis de lo que está dando de sí.

Cuando era pequeño descubrí por casualidad que en mi colegio, con olor a moho y naftalina, había un pequeño rincón llamado biblioteca repleto de joyas como por ejemplo, Asterix y Obelix, Tintín…

Era un lugar oculto, subterráneo donde el bibliotecario tenía unos 80 años y una memoria de un joven de 20. Creías que le podías engañar con los préstamos de libros hasta que te dabas cuenta que una garra te detenía por el hombro. “Oiga muchacho, creo que se lleva algo que no debe”.

En esa biblioteca había auténticos ejemplares demoníacos como “El lobo solitario” o la serie completa de la “Dragonlance”. La joya de la corona. Toda la obra de Tolkien. Así casi sin querer, alguien que detestaba toda actividad que no fuera correr tras un balón descubrió no uno sino varios mundos llenos de mitos, leyendas, héroes y villanos.

Mis padres veían la reciente afición con ojos sospechosos. Ya de leer ¡que sea a Cervantes, cojones! debían pensar.

Han sido muchas las conversaciones con amigos en las que soñábamos con adaptaciones cinematográficas de tales mundos. Peter Jackson nos enseñó el camino.

Juego de Tronos de nuestro amigo Martin empezó muy bien en la adaptación televisiva pero ya todos conocemos lo que está sucediendo. Ahora, una nueva incursión en la “tragedia” de las adaptaciones aparece con “Crónicas de Shanara”.

“Crónicas de Shannara” es una serie de la MTV con muchos medios pero con poca chicha. Se basa en la obra de un superventas conocido como Terry Brooks.

Terry Brooks no sólo es uno de los autores vivos de fantasía más prolíficos, también es el tercero más vendido, sólo superado por J.K Rowling y G.R.R Martin.

La trama es bien sencilla. Lucha del Bien contra el Mal. Elfos / Hombres contra demonios. La comparan con El Señor de los Anillos. Todavía no he leído nada de este hombre pero si hago caso de la serie, siendo amable. Están locos.
Imagino que los libros distan mucho de lo visto en la versión televisiva.

La cuestión es que hay elfos embutidos en pantalones de cuero bien apretaditos. En general dan el pego quitando a alguno al que han sacado de un culebrón venezolano. Es como ver a Carlos Baute con orejas puntiagudas siempre sonriendo. El horror. Luego la protagonista, Ivana Baquero que parece una semielfa, tan bajita ella pero que a nivel interpretativo eleva el nivel. Olvidaros de ese canon de belleza atemporal como pudimos contemplar en el Señor de los Anillos. Aquí los elfos son de ETT. Por horas.

Los trolls no son bestias descomunales. Son mutaciones de hombres. Debo explicarme. Crónicas de Shannara tiene como telón de fondo un mundo distópico. Tras una hecatombe nuclear han pasado miles de años dando tiempo a volver a empezar. En este nuevo resurgir de la Tierra aparecen los elfos con magia a cascoporro, gnomos, druidas, y trolls a los que antes aludía. También hay demonios. Una mezcla perfecta. Añado que los demonios por variar vienen de algo parecido a Mordor. El jefazo de todos ellos, que parece más un caudillo orco venido a menos que un auténtico serial killer demoniaco lo primero que hace al despertar es montarse su chiringuito en cuestión de segundos. Dice unas palabras mágicas y ¡ras!, ya tenemos torres estilo “Art Baradur”.

Estoy siendo crítico lo sé. Me esperaba más. Es cierto que el elenco de actores es bueno, otra cosa es que su papel no se diluya o se lo tomen como una chirigota de Cádiz.
Lo que es el apartado visual está muy currado. Los exteriores de momento cumplen su función y el apartado de efectos es muy impactante. Me recuerda un poco a la primera imagen que tuve de Rivendel en la versión cinematográfica. Llama la atención. Me gusta.

La trama seguro que está descafeinada. Es difícil encapsular en 40 minutos toda una obra literaria, ni siquiera hacer una digna introducción. Es una tarea complicada lo reconozco pero lo que realmente me ha generado una sonrisa es que Crónicas de Shannara está rodado como si fuera un anuncio de colonia. Por el amor de Kutuljul. La musiquilla infernal a lo Titanic que ronda en todas las escenas en las que aparece la protagonista sobre todo en los momentos dramáticos me transporta a los anuncios navideños de eau de perfume. Señores, si lo que quieren generar es tensión y solemnidad es mucho más efectivo un violín desafinado, unos cuervos graznando y el viento ululando. Fórmula sencilla pero resultona. Innovar no siempre es mejorar.

Quieren crear una atmósfera tan solemne que ahogan al espectador entre efluvios y artificialidad. Si a eso añades al galán de turno que lleva una espada de juguete ya no te cuento. Digo esto último porque en una escena resulta noqueado por un golpe de la empuñadura de su espada y en la escena siguiente tiene la piel tersa como un melocotón.

Volveré a caer en la trampa de Crónicas de Shannara. Esperaré a que me aporte algo más denso. Como producto de consumo rápido funciona. Entretiene si te gusta ese tipo de historias pero esperaba que tras un gran autor y una gran historia (según cuentan los entendidos de esto) hubiese por lo menos, una primera gran temporada televisiva. De momento 0 -1 en el marcador.
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Pd: Ayer me atreví con el segundo capítulo. La cosa mejora un poco aunque la musiquita de fondo se te mete entre ceja y ceja. Parece un video musical pero bueno, vamos a por el tercero. Estoy muy loco. 😉

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