Masscob. La nueva moda gallega

Masscob. La nueva moda gallega

, 6 de febrero de 2016

Fotos: Jacobo Cobián. La firma coruñesa Masscob es otra muestra más de la versatilidad de la moda hecha en Galicia. Otra muestra más de que a la sombra de Inditex y aprovechando su tirón como gigante del fast fashion hay mucha vida, muchas ideas y mucha creatividad en este mundo de la Moda. Pero como muchas de las iniciativas empresariales de pequeñas firmas que hemos mostrado en Pentavox, sigue una trayectoria netamente diferente al imperio de Amancio Ortega que busca relacionarse de otra forma con sus clientes y con el público en general. Una relación más cercana, más sincera y más autentica. El gigante con sede en Arteixo fija el foco y hace de arrastre para que todas las mentalidades de la sociedad gallega se alineen alrededor de proyectos que tengan a la Moda como su centro. La marca Galicia asociada a la Moda existió y todavía tiene el reconocimiento, pero su momento de esplendor y de mayor visibilidad con su pico en los Ochenta y  Noventa del pasado siglo, parece haber declinado desde entonces. Encima, el emporio liderado por Zara con su imagen neutra en la exposición de sus marcas no hace precisamente promoción explícita de su origen gallego. Poca gente fuera de España conoce con precisión ese origen.

Masscob nos muestra un estilo de ropa amable, cálido y delicado de corte etéreo y acabado casi artesanal. Parte de un estilo Boho Chic, una ropa cómoda y relajada fácilmente identificable por los compradores, Es un tipo de ropa que busca trascender las modas y tendencias coyunturales; un tipo de moda “no season” más relajada. Las cosas que nos gustan no deberían disfrutarse con prisas. Paradójicamente, pretende, al igual que las grandes cadenas de consumo masivo, democratizar la moda y despertar el interés por el cuidado y la atención de nuestra propia imagen haciendo llegar esa inquietud y preocupación concreta al máximo público posible. Es un acercamiento diferente, más humano, honesto y sencillo.

Prendas, colores y tejidos son menos agresivos. No pretenden una ruptura estética ni una neta diferenciación que sólo pueda gustar a un tipo de público minoritario, que pueda comprometer la viabilidad y existencia de su proyecto limitando las posibilidades.  Se trata de llegar a muchos tipos de gustos, pero sin aspirar a masivas ventas y a un movimiento continuo y constante de nuevas colecciones, que es lo que caracteriza al llamado fast fashion que tan bien define la política de la haute couture en las pasarelas, como a los grandes consorcios de moda low-cost como Inditex, Primark o H&M.

Las grandes pretensiones de dominio de los mercados mundiales con cuotas significativas de ventas, llenando los armarios de la gente con ropa de ciclos cada vez más cortos de uso y rápidamente reemplazados, curiosamente, por un tipo de ropa parecido y con muy pocas variaciones sobre el estilo de las prendas a las que sustituye, ya no forma parte de los ideales y objetivos de estos pequeños talleres. Se valora el hecho que la calidad de los artículos permitan concebirlos para durar durante años y que envejezcan bien. En definitiva deshechar por fin las compras compulsivas y esa velocidad de reposición a la que nos impulsa la publicidad y la velocidad de oferta de novedades, o supuestas novedades.

 

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