Triunfar en la música sin tener ni puta idea. Es posible.

Triunfar en la música sin tener ni puta idea. Es posible.

, 19 de febrero de 2016

Momentos antes en el camerino los nervios te asaltan. Te bajas la copa de bourbon de un solo trago. Pones cara de sospecha. Cómo rasca el condenado. El calor te da valor. Es hora de salir a escena. Las masas de fieles seguidores, tu familia y algún amigo obligado te aplauden o te insultan. Da igual. No escuchas una mierda. En ese momento estás concentrado. Visión túnel. Te pillas el instrumento (el de cuerdas), compruebas que todo está en su sitio y justo en ese momento te preguntas como empezaba la primera canción. Mierda. ¿Do, sol?

Que importa. Empiezas a vibrar al rugido del ampli. Comienza el show. La gente aplaude a rabiar.

Al terminar un fanático seguidor se acerca flipando.

• Me ha encantado.Qué manera de tocar. Eres un fenómeno. Esos modulatorios usuales son mediánticos lo que te lleva a cierto grado inevitable de dramatismo y prosopopeya…
• Para un momento amigo “flipi”. ¿De qué me hablas?

A mí nunca me ha pasado. Toco con dos cuerdas. Suficiente para lo que hago. Ahora bien; en el mundo de la música existen talentos reconocidos mundialmente a los que esta situación no les sonará tan extraña. Si creéis que para ser un fenómeno y triunfar en la música es necesario estudiar en Berklee y dominar desde el canto de los castrati a tocar 233 instrumentos diferentes, bajaos del barco. La fama no pasa inevitablemente por ello.

Una de las grandes figuras del Jazz, Django Reinhardt  (lo he escrito bien gente de poca fe) nunca aprendió solfeo.
B.B King nunca aprendió música, autodidacta hasta la médula forjó un estilo único. Eso sí, en varias entrevistas aconsejaba recibir clases de música.
Paul McCartney: “Alguien nos dijo que un chico sabía el acorde de B7. Nosotros sabíamos E y A, pero no B7, así que atravesamos la ciudad y al encontrar al chico le dijimos a ver, toca B7… y lo aprendimos ¡era el acorde que nos hacía falta!” Nunca aprendió solfeo ni recibió lecciones. Era instinto puro.

Antes de que me salteis a la yugular quiero aclarar. Estos fenómenos claro que sabían de música, y mucho, sólo que tal vez a nivel académico su nivel fuese básico o no le dieran la más mínima importancia. Lo que radica en esta mini lista es el talento natural. Podréis pensar: “Claro “iluminado” estás hablando de genios.” Aquí es donde entra lo verdaderamente interesante de la entrada. El motivo por el cual me he embarcado en esta balsa llena de pinchazos. ¿Se puede triunfar en la música sin tener ni puta idea?

No pienso responder de momento. Para hablar de este asunto me remito al libro del bajista de lo Nikis “Cómo triunfar en la música sin tener ni puta idea de tocar”. Algo que rescato como interesante y que viene a coincidir con lo que mencionaba al hablar de grandes como Paul y B.B es el tema del talento natural y la actitud.
¿Recordáis a Milli Vanilli, Sid Vicious, Enrique Iglesias, Carla Bruni, Pignoise? Reconocidos por ellos mismos o por sus más íntimos, son sólo algunos ejemplos de ilustres triunfadores en el mundo de la música sin apenas saber coger un instrumento. El caso de Sid Vicious es digno de elevar a los altares. No me imagino qué podría alcanzar con un poco más de sentidiño. Todos ellos eran, o son, puro postureo. Actitud y mirada devoracámaras a lo “Fran Perea que me como a mí mismo”.
La conclusión es sencilla tanto como el argumento. Para hacer buenos temas no es necesario saber solfeo. El talento natural, el oído, te puede llevar hasta una gran melodía que luego con práctica podrás ejecutar en directo perfectamente. Tener conocimientos musicales es evidente y obvio que te puede ayudar mucho. Si careces de lo primero y lo segundo te convertirás en un refrito de cualquier banda adolescente con voces nasales que entienden que el desafino es una arruga bella.
Pero lo más hermoso de la música está en que a pesar de todo esto puedes llegar a triunfar sin tener ni puta idea, tan solo por tu “face” o movimientos sensuales gracias a un buen productor y un equipo de músicos profesionales. Que sí que sí, tenéis razón. Existen diferentes tipos de famas. Existe un Olimpo donde están los grandes y genuinos como los arriba citados, ¡más arriba hombre, no los Vanilli!, hablo de Lemmy, de Bowie, Buckley, Elvis, Cash, Jackson, Joplin, Jimmy, Kurt, Wayland, Stanley entre otros muchos.
Luego está el famoseo, que al igual que la gaseosa, sube y sube con la misma velocidad con la que baja. Productos con obsolescencia programada. Gente del rock, pop, metal, progresivo, canción protesta y música coral. Podeis y debéis estudiar. Es bueno para la mente y para el body. Os ayudará con un poco de talento y creatividad a crear buenos temas. Tal vez no logréis haceros ricos ni vivir de esto pero disfrutareis como un madrileño en verano en cualquier calita del Morrazo.

La fama no sólo depende de ti. Depende de las estrellas, de los managers y sus promesas a olvidar (gracias Bunbury por esa gran canción), por las promotoras y pequeñas asociaciones culturales que organizan festivales humildes pero llenos de sueños. ¿Se puede triunfar sin tener ni puta idea? Sí aunque deberás tocar algo o terminaras por ser como los Prodigy con playback en un festival.  Pues pensándolo…también nos vale.

Ponte a saltar poniendo tu maquillada cara de loco en los morros de una cámara. Saluda a las masas enfervorecidas. Te aman, te adoran. Nadie repara en tu bajo desenchufado. Te aman. Aman lo que representas. Echas la vista atrás. Tu mánager te hace un gesto de “me gusta” con el pulgar. ¡Ou yeah baby!. Por donde empiezo. ¿Do o sol? Se te acerca el guitarrista. Sígueme. Do, sol, do, sol, mi.

Reseña al día siguiente: Gigantes, sublimes, maravillosos, leyenda.
No llores. Puedes lograrlo. Just do it.
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