Jorge Vázquez. La mejor colección de la MB Fashion Week de Madrid

Jorge Vázquez. La mejor colección de la MB Fashion Week de Madrid

, 23 de febrero de 2016

Fotos: Marco Severini. A  los que nos gusta la Moda estamos de enhorabuena, estamos de celebración los que creemos en la Moda gallega y en la capacidad de sus creadores. El diseñador Jorge Vázquez ha ganado el premio L’Oreal a la mejor colección de la Mercedes Benz Fashion Week que se está celebrando estos días  en Madrid.

No ha sido para menos. Una vez acabada la presentación de la colección del genial diseñador gallego los aplausos, suspiro o vítores de admiración han sido unánimes. Ya antes todo el mundo buscaba la mejor posición entre el público. Todo el mundo tenía casi la certeza de que sería un gran evento. Jorge Vázquez llevaba diez años sin aparecer por la pasarela madrileña y llegó y conquistó al público, a su público; triunfó. Un elenco de lo más granado de la «beautiful people» de este país y del sector estaba pendiente; a la expectativa. No salieron decepcionados. Laura Ponte, Eugenia de la Torriente, Alba Carrillo o Eugenia Martínez de Irujo, entre otros, no tenían más que palabras de elogio.

Su sentido comercial y de moda amable y ponible ha vuelto a mostrarse de una forma magistral en una colección de claras influencias orientalistas. El carácter estructurado de la mayoría de las formas en faldas y abrigos, bebe de la tradición más japonesa; se adivinan líneas que evocan esos sofisticados kimonos que todos tenemos en mente en las prendas que iban apareciendo ante los ojos de los espectadores, que  recibían con entusiasmo su colección otoño/invierno 2016/2017.

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Las formas claras y construidas eran una oda a la mujer más femenina y elegante. En la retina la primera impresión es una apoteosis colorista. Colores plenos y brillantes donde los bordados y los estampados definían por ejemplo unos vestidos lenceros en tul siguiendo  técnicas de ejecución inspiradas directamente en los tradicionales mantones de Manila; relajados y vaporosos, que podían combinarse con bombers como toque moderno y siguiendo tendencia y esos abrigos bien estructurados con líneas tan bien marcadas como realizadas, con una precisión del mejor patronaje y la mejor sastrería. Estampados de flores, rayas o cuadros, pensados como verdaderas porcelanas en verde jade, esmeralda, rosa cuarzo o rojo coral. Una explosión de color combinado con la sobria elegancia de los camel, azul marino o el gris bien amarrado de las prendas de abrigo caracterizaban la heterogénea paleta. Un contraste muy bien armonizado y equilibrado en su definición y con unos resultados efectivos y sorprendentes. Dignos de lo mejor del gran modisto Paul Poiret según el consenso de analistas, introductor de la naturalidad femenina en sus prendas.

En una grandiosa escenografía cuidadosamente orquestada en el Ifema, entre plantas exóticas, pudimos ver una gran variedad de propuestas sabiamente unificados y con un hilo conductor que las unía amable y optimista. Resplandecían la batería de delicados tejidos: cachemira, el crepè, las lanas o muselinas cubiertas y acariciadas por lentejuelas, satén o encaje consiguiendo definir una atmósfera poética e hipnótica. Resplandecían zafiros, rubies y granates compitiendo con la sonrisa y la satisfacción del genial modisto gallego.

 

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