Best Boy o cómo pulir un diamante en bruto

Best Boy o cómo pulir un diamante en bruto

, 4 de marzo de 2016

No iba a hacer reseña de este disco, ya que es de octubre de 2015. Pero tras casi quemar el láser del lector con tantas reproducciones voy a dejarme llevar por su “magia” a ver qué sale.

Estamos ante uno de esos discos que se escapan de cualquier marco musical en el que lo queramos encuadrar. Quizá por eso sea que Best Boy no hace actuaciones clásicas, sino que se busca las habichuelas para aparecer tocando en los lugares y situaciones más insólitas; festivales de formato pequeño, garitos donde sientan “buen feeling”, incluso Goletas, un streaming desde el Puerto de San Vicente o la Catedral de Tui, donde acompañados de proyecciones sobre la fachada del Edificio Histórico presentaron este, su primer disco, Cross The Border.

Hace un par de años, Lucas Fernández y Ángel Sánchez se propusieron establecer una base para encerrarse en plan maratón y generar una canción por día. Un proyecto que no tenía nombre, ni imagen definida, ni una senda que quisieran recorrer. Tan sólo la idea de hacer algo puro que se pudiese defender con lo mínimo; una guitarra, voz y coro, tal vez algún instrumento más (Ukelele), algo sencillo a nivel físico pero elevado a nivel musical.

De aquel “encierro sonoro” surgieron ojeras, risas, un buen puñado de anécdotas, una relación de amistad que se afianzó hasta casi sobrepasar la barrera de la amistad (no llegaron al odio, se siguen amando mogollón) y un puñado de canciones en bruto.

A este dúo de compañeros se fueron uniendo Juanma Ons y Manuel Ares, que fueron añadiendo sus aportaciones y entrando en la dinámica musical de la formación (ya estaba el lío montado) y aquel conglomerado musical surgido de un momento de genialidad o locura se iría limando hasta convertirse en un decálogo completo a la sensualidad, el amor y un delicado gusto por la música en su estado más puro.

Estos diez temas que nos ocupan han cobrado vida propia en este tiempo. Es uno de esos trabajos que se ven completos a base de pedacitos del alma de cada artista que ha colaborado en la grabación (y ahora ya también en el directo).  Según empieza “Cross the border” se puede apreciar la base sólida, con Ángel Sánchez y su ukelele diciendo hola, tímidamente, con una de esas voces tan emotivas y personales que parece que se van a quebrar de emoción, no sabes si ríe o llora pero transmite todo un abanico de sensaciones. Nos engaña, parece frágil, delicado, nos esconde su chorro de voz para futuros acontecimientos, y cuando ya nos tiene en el bote sube las revoluciones y empiezan a aparecer amigos en forma de coros e instrumentos adicionales, que, lejos de variar la esencia, la ensalzan para llevarla un nuevo nivel.

Las composiciones se alejan del estándar musical, y se meten en sonoridades arriesgadas, rozando con los dedos estilos como el funk, la bossa nova, el american folk, soul… pero incluso en terrenos alejados de la marca sonora de confort para la mayoría de los oyentes, triunfan haciéndonos sentir en cada tema como si estuviéramos en casa, escuchando canciones de “toda la vida”. Sinceramente, me encuentro a mí mismo canturreando temas como “taste it”, “walk on” o “my steps are still gone” en la ducha y haciéndome los coros a mí mismo. Un día me voy a resbalar o directamente los vecinos me van a cortar el agua, pero me lo paso como un bebé.

Podría pasarme el resto de la entrada hablando de cada tema por separado y del magnífico trabajo de los colaboradores, como los imprescindibles coros de Elena y Raquel, las partes de zanfoña y mandolina que le dan “cuerpo” a “one day” o “our time to go” (Gracias Pancho, gracias Ramón), los toques de percusión de Jorge Guerra o el trabajo en la sombra de Javier Abreu, que hace que todo el disco tenga sentido, sin abusos, sin sobresaltos, sin alterar el producto y llevándolo hacia donde estas diez canciones, vivas, con personalidad propia y fuerza, brillen con su propia luz y lleguen a nosotros en el punto justo de sonoridad.

Toca escuchar un poco de “Best Boy” con las canciones que nos regalan en su bandcamp; me da rabia que no podáis oir “Taste it” en esta selección, pero ¡oye!, tenéis la oportunidad de ver todo el espectáculo en vivo, en directo, con coros, ukelele y seguro que más de una sorpresa este mismo sábado en Vigo, en la Fábrica de chocolate a partir de las 22:00.
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“Un día una canción. Así comenzó nuestra aventura. Con este desafío huimos del sol aquel verano y en la penumbra del estudio fueron apareciendo uno a uno, estos temas. Ahora que ya son nuestros, queremos que sean tuyos.” Best Boy

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