Yo no soy esa mujer que tu quieres que sea. Videoclip.

Yo no soy esa mujer que tu quieres que sea. Videoclip.

, 8 de marzo de 2016

“Yo no soy esa” por lo menos ahora pero podría serlo mañana. También me valdría decir que “yo no soy ese” ahora, pero podría encontrarme mañana perfectamente atado a unas palabras que traigan a la superficie un conflicto de valores. Cuando nos encontramos ante una situación de desigualdad en la que la mujer es la protagonista son muchos/as los que se escandalizan, otros/as niegan la realidad, miran hacia otro lado o comparten en su Facebook buenas palabras con las que ver cumplida su cuota de “civismo”.

Ayer, mientras escribía estas palabras me sorprendió escuchar en la radio la declaración de una mujer que había sufrido acoso sexual. La jueza le preguntó si había cerrado bien las piernas. Perdonad. Rectifico. Creo que dijo, ¿“cerró usted las piernas, sus órganos íntimos”?. La sorprendida mujer contestó con un “sí” lleno de incredulidad. No me creía lo que escuchaba. Esperé a que saliera alguien explicando el motivo oculto de tal pregunta. Alguna cuestión de corte legal que a los mortales se nos escapa pero no. Nadie ha explicado el sentido de ese interrogatorio tan surrealista. Ante esa falta de información me pregunto qué encierra la caja negra de la señora jueza, porque si desde las instituciones que deben ampararnos ante la injusticia afloran restos primarios de una “mala educación” me hago una segunda pregunta. ¿En que roca terminaremos naufragando mañana? Nuestros hijos se enfrentarán a un mundo tejido por nuestra mano. Podemos decirles que se salven. Que vean Titanic diez veces y reproduzcan hasta la saciedad ese eslogan tan patatil como básico. Princesas desvalidas en un mundo de príncipes deseosos de mostrar sus genes dominantes. Podríamos decirles que eviten esa encrucijada desde el respeto al prójimo sin fijarnos en su piel, religión o condición sexual entre otros.

Fijaos cómo están las cosas, que dos mujeres son asesinadas y lo primero que escuchas en la barra de un bar es: “normal, ¿cómo se les ocurre ir solas?”. Si es duro contemplar un mundo así, más lo es cuando lo tienes en el bar de enfrente, en la misa de 12 o en la peluquería y barbero.

Me he encontrado a lo largo de mi experiencia laboral (sobre todo laboralmente) situaciones en las que el machismo y el feminismo se travestían el uno del otro para defender espacios personales o conductas que se alejaban mucho de lo que el sentido común y las normas mínimas de educación dictan. Hombres y mujeres compitiendo en agresividad unas veces, otras reproduciendo clichés para sacar partido personal o justificar lo injustificable. Conclusión: Queda mucho por hacer. Cuando los derechos – obligaciones dejan de exigirse para normalizarse, para verse como algo propio, el clima tiende a relajarse hacia un equilibrio del que carece nuestra sociedad hoy en día.

En este sentido, iniciativas como la de “Espacio abierto” de A Coruña vienen a poner su granito de arena cara un nuevo horizonte. ¿Sabéis lo malo de los horizontes? Que son inalcanzables. Por ello sería muy recomendable que se trabajase desde lo concreto y no sólo con bonitas palabras. Políticas de conciliación familiar, de igualdad laboral, tangibles por parte de todos aquellos agentes públicos y privados que tienen en su mano la capacidad de cambiar las cosas sin necesidad de reivindicaciones ni manifestaciones, sólo porque es justo, por una demanda social. Para ello hay que ser valientes no sólo por un día, sino a diario.

“Espacio abierto” contribuye no obstante y sin restar ni un ápice de mérito a levantar la mirada de nuestros acomodados asientos para sacudir de forma musical, nuestras conciencias.

Se trata de un video donde con la canción de Mari Trini “Yo no soy esa” de telón de fondo, diferentes personalidades de la cultura gallega, la poeta Yolanda Castaño, la actriz Isabel Blanco, la cantante Rosa Cedrón junto con el equipo de rugby femenino de Zalaeta (A Coruña) y otras profesionales de diferentes sectores  interpretan dicha letra en un claro alegato no feminista sino humano. Igualdad, dignidad, respeto.

Échale un ojo. La ocasión lo merece. Cuando vayas por la calle y alguien te diga una babosada recuerda esta canción, cuando en un garito de noche te digan una babosada recuerda esta canción, cuando tu jefe / a te haga un comentario sexista, recuerda esta canción. Cuando seas víctima de una injusticia por el mero hecho de ser mujer, recuerda esta canción, levanta la mirada del suelo y canta muy alto. Que nadie apague tu voz.

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