Daniel Díaz “Percusión sin límites” Entrevista

Daniel Díaz “Percusión sin límites” Entrevista

, 15 de marzo de 2016

Daniel Díaz Fentanes nació en Saint Etienne, pero es más gallego que el pulpo. Llegó a Galicia con unas baquetas rotas a la edad de 5 años y ahora es maestro en la categoría de Jazz.  Es un músico hecho a sí mismo, que lleva la percusión en el cuerpo desde que tiene uso de memoria. “Aprendí a tocar delante de la mini cadena de mi hermana, cantando las baterías y tocando en el aire con unas baquetas rotas que me habían regalado.”

Tuvo un primer desencuentro con la música clásica al no encontrar  formación de batería dentro del programa del conservatorio,” cuando vi que el programa no incluía batería, directamente me fui”  y no fue hasta los 27 años, cuando pudo ingresar en la Escuela Superior de Música y Artes Escénicas de Oporto y  hacer  la especialidad de Jazz, pudiendo estudiar batería.

Su camino hacia el Jazz, por supuesto, no fue en línea recta en lo musical;“ Comencé tocando en grupos de rock haciendo versiones de Nirvana y The Smashing Pumpkins, pero cuando decidí que quería vivir tocando me di cuenta de que el máximo exponente de la batería está en el Jazz. Encontré un disco de John Coltrane llamado “A Love Supreme”… era la primera vez que escuchaba algo así… no había entendido nada de lo que había pasado pero aquello tenía más energía que todo el rock que había escuchado… y me atrapó. Creo que el Jazz es donde realmente explota mi mayor potencial, y me dirigí hacia allí

La especialidad en Jazz le abrió muchas puertas y le mostró cómo sacar el máximo partido del instrumento, y la ocasión de rodearse de un entorno tan especializado y profesional, le hace admitir que se nota en los resultados. Aún así, advierte de la importancia de experimentar todo tipo de música: “cuando ya entras en una escuela enfocada al Jazz , la mayoría de las experiencias profesionales que puedes acumular son en esa rama, pero desde luego también conoces a otros músicos súper creativos, que no sólo se direccionan al Jazz, y ahí se abren más puertas a otros campos. Yo mismo estoy interesado en multitud de estilos, no soy “racista” musicalmente hablando.”

Habiendo formado con bandas tan potentes y variadas como Artur Serra, Antonio Serrano, Voro García, Samuel Leví, Nicolas Pastoriza, Cró!, Milknaut, Mariana Vergueiro, McCarren Pool Factory, Triadic Model, Pablo Reyes, Juyma Estévez, David Regueiro, GdJazz Trio, Ceodei, Esmae BigBand, invasive sessions… se encuentra en el momento de iniciar su propia creación, que este mismo año presentará material. “El proyecto lleva mi nombre, Daniel Díaz Trío, junto a Xan Campos al piano y Javier “GdJazz” Pereiro a la trompeta. Las composiciones son mías y a los oídos de alguien que se acerca al Jazz por primera vez le parecerá algo así como Jazz “Moderno”, un entendido en el género te dirá que de Jazz tiene poco, cosa que es totalmente cierta, ya que sólo me interesan algunos conceptos de esa música y no es mi pretensión en ningún momento formar parte de una línea continuista del Jazz. Tiene partes de improvisación, partes de creación, que no es lo mismo que la improvisación, y un intento de ser onírica, de crear imágenes. La veo más cerca de las bandas sonoras que del Jazz, pero no creo que las etiquetas sean algo bueno ni necesario.

El pasado 16 de enero nos sorprendió con un set de Dubstep, formando equipo con un famoso Dj de Santiago, como parte de uno de los espectáculos de Invasive Sessions. La sesión fue un espectáculo único, que desató las pasiones ante un público totalmente entregado. Algo nunca hecho aquí en Galicia. Nos llamó mucho la atención el equipo de percusión con el que acometió la sesión: “El set que pudisteis ver en la sesión con Nerv es un set especial que monto sólo para él. Yo lo llamo “El Monstruo” (risas) y sí, es muy completo, lleva entre otras cosas dos Hihats, uno de ellos de 18 pulgadas, doble pedal para el bombo, dos cajas y muchos artilugios para hacer efectos. Cuando empecé a pensar en cómo quería que fuera mi kit para las sesiones de Invasive, siempre quise escapar de incorporar electrónica; me parecía demasiado obvio, y preferí hacer un set totalmente acústico en el que incluyera cosas físicas para hacer ruidos parásitos y efectos que están tan dentro de géneros como el Dubstep; entre esas cosas están los cuencos tibetanos, platos rotos, bandeja de camarero, campanitas… y todo lo que encuentre que al golpearlo me guste… y que se pueda transportar ¡claro!.” Del dubstep, nos dice “Para mí es el espacio perfecto donde desarrollar conceptos que yo tengo como batería y poder ser creativo en una música en la que la rítmica es casi el 80 por ciento”.

Le preguntamos acerca de la dificultad de trabajar en un estilo tan acelerado y en un formato tan exótico como es el de DJ vs Batería y sobre la creación del show musical: “Trabajar con Nerv es la cosa más fácil que he experimentado como profesional nunca. Creo que tenemos un concepto de la música y la estética muy parecido, y eso ayuda. Yo elijo temas que creo que pueden funcionar, él elige otros tantos, nos los enviamos, descartamos, se monta una sesión, la graba, me la envía, la escucho (porque hace unas sesiones brutales!), nos vemos el día de la sesión y el tipo lo hace a tiempo real tal cual me la había mandado… ¡fácil!”

Dubstep, jazz, bandas sonoras… todos campos muy profesionalizados y muy variados; cuando le preguntamos por sus motivaciones a la hora de unirse a un proyecto nos contesta: “A veces simplemente te mueve pagar naranjas para el desayuno, pero aún siendo sólo por dinero, nunca podría formar parte de algo en lo que no creyera o no estuviera en mi discurso estético. Pero mientras haya naranjas en la nevera, siempre se pueden acumular experiencias que quieras tener. Es lo que me mueve a crear mi propio grupo con mi idea de la música, o unirme a un colectivo como Invasive.”

Para cerrar el reportaje hemos pedido a Daniel que nos deje algo para transmitir a los lectores de Pentavox:

“Lo primero agradeceros el interés y segundo es algo que digo en mis clases;  no pierdas el tiempo haciendo algo que no ames. Es un poco Paulo Coelho, pero para mí es de primero de coherencia.”

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