Pito pito, “The Walking Dead” me toca…

Pito pito, “The Walking Dead” me toca…

, 10 de abril de 2016

Los lunes podremos dormir tranquilos. Ya no más quejidos ante la puerta de nuestra casa, ya no más gritos en la distancia. Los muertos se van de vacaciones hasta octubre.

Las noches del día más odiado de la semana serán un poco más tranquilas a no ser que “Outcast” la nueva serie que AMC nos tiene preparada diga lo contrario. Pero no estoy aquí para hablaros de eso sino del fin de temporada de la serie más podrida de la parrilla televisiva. “The walking dead”.

Podrida en varios aspectos. Alteraciones argumentales al estilo “Juego de Tronos”, cambios mentales fugaces en los personajes… Hoy soy una asesina despiadada, mañana soy pacifista. Alteración de personalidades para generar rechazo en los seguidores, otros supervivientes se olvidan de correr ante una turba de zombies amodorrados, o como ha ocurrido en el último capítulo de la temporada. Crónica de una muerte anunciada.

Durante semanas han ido soltando sibilinamente por las redes sociales que la temporada terminaría con la muerte de un personaje querido. Spoiler. Muere uno pero no se sabe quien es, toca esperar hasta octubre. Sí, seguramente tú sabrás quien es, pero a mí; humilde mortal, se me escapa tal lotería. Solo sabemos una cosa, no es ni Rick ni su hijo. No es Maggie ni Glenn. Si el pito pito gorgorito no me falla me da que será…

Debo añadir a unos entes muy particulares: los guionistas, ¿qué les pasa por sus cabezas?, hacen gala de una visión túnel alarmante. Veamos. Depósito de una autocaravana. 60 litros. Nuestros protagonistas se gastan uno entero buscando una carretera libre de “Salvadores” que los lleven al médico que Maggie necesita. Pongamos que el consumo de esa destartadala caravana es de 12l/100Km siendo amable, eso nos da que recorren 500 km en un día. Podría ser perfectamente. Ahora bien, aunque sean carreteras secundarias con muchas curvas la extensión que recorren se me antoja como bastante grande como para que, en medio de la noche hayan caído tan fácilmente en un claro plagado de enemigos. Resulta que en los últimos capítulos de la temporada, cada paso por un bosque frondoso conducía irremediablemente con los mismos y cansinos enemigos, los Salvadores que por lo que parece, son un ejército de guardas forestales.

El destino está escrito según transmiten los guionistas. Irremediablemente nuestros queridos protagonistas iban a liarla parda sí o sí aunque se quedasen en la cama.

Cuando ocurren cosas como la que vimos en los últimos dos capítulos de una temporada que para mí estaba resultando muy interesante, me doy cuenta de la poca calidad real de los guionistas, incapaces de darle una salida digna a los hechos, predeterminados por el cómic o no. No te extrañe ver a los protagonistas haciendo gilipolleces que pongan en peligro a los demás.

Sabemos los seguidores de la saga que en “The Walking Dead” no se habla de los muertos sino de los vivos, alguno más corrompido si cabe que los caminantes. El dilema de la supervivencia frente a los dilemas morales son una tónica constante. El ejercicio de toma de decisiones y resolución de conflictos forman parte de la esencia de la serie. Fácilmente te metes en un papel preguntándote qué harías en ese caso. Como todos llevamos un “entrenador de fútbol dentro o un opinador mayor general” es fácil caer en la trampa.

“The Walking dead” no llega a la infamia a la que “Juego de Tronos” está derivando. Infamia me refiero a que se altera la trama argumental original en beneficio de las audiencias. De momento no llegamos a ese punto de “¡venga ya por favor!” pero cada vez tengo menos ganas de televisión y más de papel.

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