El triunfo del estilo Hip hop

El triunfo del estilo Hip hop

, 23 de abril de 2016

El Hip Hop nació como un estilo de vida, mucho más que música o graffiti, mucho más que moda. Hoy en día está muy presente en nuestro entorno. La indumentaria salpica de forma cotidiana los looks de la mayoría y se hace hasta rutinaria. Ha llegado a impregnar con elementos de estilo y forma a otros movimientos políticamente más correctos, sobrios y tradicionales. Ha perdido impacto y un poco de relevancia como referencia, porque su estética y su imagen han llegado a ser muy familiares, se ven sus resultados por todos lados. El estilo Hip Hop ha sido un poco víctima de su incontestable éxito en todo el mundo. No hay sociedad del planeta a donde no haya llegado de algún modo.

Desde luego este estilo es eminentemente afroamericano y nació en las bloc parties en los barrios de Harlem y el Bronx neoyorquinos a finales de los setenta. Impactó mucho, y su necesidad de mostrar una actitud rebelde y hasta contra-cultural hace más de 30 años, se convirtió en un fenómeno muy llamativo. Aún así sigue manteniendo parte de su atractivo porque es toda una muestra de actitud y de carácter; un estilo de vida.

Harlem Block Parties

Es una moda puramente alternativa y diferenciada que empezó a definirse en sus rasgos esenciales a mediados de los ochenta, gracias a la difusión conseguida por su marca musical: el rap. Entre los breaks del DJ y los fraseos de compromiso políticos como puñales de los MC’s, la impronta estilística se fue conformando con la ayuda difusora del nuevo canal de música MTV y las sitcom en la televisión. Consigue con este despliegue llegar a todos los rincones de Estados Unidos; miles de adolescentes y no tan adolescentes negros se suben al carro de este seductor atuendo tan expresivo e impactante. En estos años empiezan a consolidarse los iconos del Hip Hop. En los primeros tiempos la ropa es intensamente colorida, es muy atrevida; ¿quién no recuerda esas chaquetas perfecto de cuero de estilo motero e influencia easy rider con los nombres de sus dueños escritos en graffiti?. Tejidos brillantes y luminosos, estampados de influencia africana en pantalones con animal prints tipo bombacho o pitillo, es ahí donde confluye con el estilo punk que todavía dominaba la escena musical. Así para redondear el look unas Dr Martens siempre con esa imagen radical y contestataria y sobre todo unas icónicas zapatillas deportivas con fat laces, cordones gruesos, generalmente en voluminosos botines; aunque no faltan los modelos Superstars de Adidas sin caña. Aquellos cortes de pelo geométricos y elevados que se veían cada día en los videoclips raperos de la mayor cadena musical. Los hi top fade popularizados por gente tan mundialmente famosa como los miembros de Run DMC o MC Hammer. ¿Y El estilo de Michael Jackson y sus famosos microrrizos estilo Jheri?. Fueron muy comunes en la década prodigiosa. Todavía el Oversizing, tan tópico de los raperos en el imaginario actual de la gente, no había aparecido.

Will Smith y su Fresh Style

Otro símbolo característico era la pesada joyería dorada y llamativa, profusa y de tamaño grande; cadenas de oro en los hombres, colocadas una sobre otra, y los grandes aros de oro en las chicas bien visibles en las orejas (en Salt ‘n’ Pepa o Missy Elliot); qué decir de esos enormes y tridimensionales anillos que cubrían todos y cada uno de los dedos. Llamativa y expresiva joyería para remarcar el prestigio y riqueza que se quería transmitir. Todo conectado con una clara tradición ideológica africana; Aparece el Fresh Dressed popularizado por Will Smith en el Príncipe de Bel Air, donde se nos muestra a los nuevos ricos afroamericanos fruto de la industria musical. El rap empieza a sobresalir. Las marcas de gran consumo empiezan a interesarse por el movimiento dado su éxito y difusión; Nike con sus Air Jordan, Adidas y Converse aparecen en escena remarcando un estilo más deportivo al que se le empieza a incorporar prendas de entrenamiento de algodón, que han conformado el arquetipo estético que todos tenemos en la cabeza.

¿Por qué los raperos usan botas Timberland?

Después de millones de álbumes vendidos, conciertos multitudinarios y millones de fans a lo largo del globo, la fama bendice la carrera musical de muchos intérpretes. Productores y artistas ganan millones de dólares. En los Noventa comienza la escalada en prestigio, calidad y precio de la indumentaria Hip Hop. Empiezan a crear sus propias marcas dado el nivel de consumo y la posibilidad de ganar dinero. Todo aparece más exagerado, más llamativo, más extravagante. El movimiento como estilo de vida va perdiendo esencia de manera inversa a como aumenta la capacidad expresiva de la imagen y su difusión más allá de la población negra. La ropa se hace más cómoda, aumenta su volumen; camisetas long fit, de talle largo, sudaderas y pantalones anchos se adueñan de la imagen del Hip Hop. Al parecer por influencia de la ropa carcelaria comienza el Oversizing. Aumentar la sensación de fuerza y contundencia de la figura, el carácter disuasorio. El tamaño XXL y XXXL define el estilo. Las zapatillas deportivas son sustituidas o acompañadas por las botas de montaña de la marca Timberland y las botas camperas de corte militar. Hay que mostrarse más agresivo y corpulento. Las hoodies o sudaderas de dos o más tallas de la que uno viste unidos a los grandes anoraks de plumas; los bubble goose ganan todo el protagonismo. Sin olvidar las gorras de béisbol que se hacen más cuadrangulares y exageradas. Las prendas se visten de forma desaliñada y nada natural. Todo se lleva flojo y más suelto para enfatizar la identidad y ser más y más expresivo.

Las nuevas figuras de la escena, empezando por el pionero Puff Diddy, empiezan a mostrar claramente su éxito y su poder; manejan y ganan mucho dinero. Las tradicionales marcas norteamericanas de prestigio empiezan a ver el filón en este estilo y comienzan a diseñar ropa específicamente pensada para raperos y sus fans. Marcas como Tommy Hilfiger y Polo Ralph Lauren, que visten al gentleman norteamericano, entran en escena aumentando los precios de las prendas. Si uno quiere ser fiel y aparecer como las súper estrellas de la música que tanto admira tendrá que invertir mucho de su renta. Ya no es ropa de ghetto, ya no es ropa marginal, es más bien elitista. Habrá que esperar al boom de las franquicias low-cost para poder adquirir las prendas de forma más asequible otra vez.

Jay-Z y Kanye West en la misma onda

A principios de este siglo el repertorio de posibilidades y el catálogo de elementos acumulado era variado y variopinto. A las camisetas de baloncesto, hockey o béisbol se unían camisas a cuadros de leñador, bandanas utilizadas a modo de diadema o alrededor de cuellos o muñecas y cientos de accesorios y elementos más. Era permeable a influencias del grunge y el estilo motero. Las posibilidades de personalización y la capacidad de plasmar la individualidad dentro de esta tribu urbana eran casi infinitas. En el eclipse de la estrella de este movimiento por saturación, la pasarela y el mundo del prêt-à-porter vino en su rescate. Estrellas de la música como Jay-Z, Beyoncè, Kanye West o Pharrel Williams empezaron a codearse con figuras del diseño de la moda, sobre todo de las más jóvenes promesas que dirigían las veneradas casas francesas e italianas, como por ejemplo el director creativo de Givenchy, Riccardo Tisci, gran fan del Hip hop. La inspiración en el estilo empezó a verse en las colecciones y en los más glamurosos desfiles; primero en Nueva York y poco después en Milán y París. Supuso el triunfo máximo de la estética rapera. Hasta la reina del lujo Louis Vuitton buscó ideas en esta nueva ola. Marcas que directamente tomaban ideas y creaban colecciones con el Hip Hip como principal referente, como Hood By Air. El estilo se hizo más sofisticado, los materiales y acabados eran de gran calidad, dignos de la nueva y selecta clientela. Los artistas se convirtieron en la mejor imagen para esta estética más saneada y glamurosa; más fashion. Era el triunfo del lujo, representado por esos característicos sombreros de ala ancha que acompañaban trajes de sastre como mejor exponente, como los antiguos dandys románticos. Ahora sí, en pleno éxtasis, perdió toda su esencia contestataria y de orgullo de barrio, de orgullo marginal. Aunque nunca abandonó la calle este modo de vida quedó engullido por el mercado en contra de su esencia. Se introducen elementos que conforman una estética futurista y high-tech que lo apartan cada vez más de su sentido original. No obstante, parece que en los últimos dos años el estilo Hip Hop vuelve a sus orígenes ochenteros como vemos en el Swag style popularizado por estrellas emergentes como Justin Bieber, donde la forma de andar chulesca propia de los primeros años se combina con la indumentaria otra vez colorista de los primeros tiempos, pero con una imagen más sofisticada donde los elementos de adorno metalizados vuelven. La imagen se hace más estilizada como vemos en los pantalones pitillo muy ajustados y casi pegados como una segunda piel. El Oversizing pierde relevancia aunque no desaparece y sigue en el catalogo de opciones posibles. De hecho no ha parado de verse por la calle en ningún momento; ya es una tradición.

Volvemos a ver al Hip hop en plena forma como en sus orígenes, y los grupos de música que lo popularizaron siguen empujando fuerte con legiones de fans que copian el estilo. Difícil que pase de moda.

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