¿Zipi y Zape enjaulan a los Furious Monkey House?

¿Zipi y Zape enjaulan a los Furious Monkey House?

, 22 de mayo de 2016

Café destilado. Fumar no fumo. Pincho de tortilla mañanero. Las “beans” son algo demasiado exótico. Las hojas del periódico están ya saturadas por las huellas dactilares de decenas de curiosos madrugadores. Soy uno más. Mis ojos se detienen ante la imagen de un humanoide con careta de mono. Gonzalo Maceira. Furious Monkey House.

Siguiendo la estela del artículo de la revista en la que hacíamos una revisión de los títulos de películas en gallego podría decir que este grupo de jóvenes sería algo así como los monos furiosos caseros. La verdad es que el nombre es pegadizo.

Leo la entrevista. El bueno de Maceira explica un poco la filosofía de la formación juvenil. Proyecto educativo, actividad extraescolar son algunas de sus declaraciones. No perder la perspectiva, aprendizaje en multitud de disciplinas son objetivos que él mismo se plantea.

Lo cierto es que este grupo de imberbes están copando todos los carteles disponibles, llegando a espacios reservados para unos pocos privilegiados. Seamos sinceros y honestos. No han inventado absolutamente nada. Su propuesta es tan fresca como el agua corriente. Veamos. Si nos encontrásemos en un país del Sahel podría entender el rebumbio mediático ante la ausencia de medios y demás limitaciones coyunturales, pero la verdad es que en un país denominado como desarrollado, que un grupo de jóvenes aprovechando las clases de su maestro, logren la repercusión que están consiguiendo, le hacen a uno reflexionar sobre el propio sistema musical autóctono. Cualquiera puede ver en Youtube ejemplos por todo el globo terráqueo de talentosos jóvenes interpretando temas propios o ajenos. El mundo de la música está salpicado de salvajes talentosos como Silverchair o Incubus que ya desde edades muy tempranas despuntaron en un mercado mucho más complicado, como el anglosajón.

Lo verdaderamente impactante de todo esto es que un proyecto educativo, de los muchos que hay en este sentido, triunfe como si se tratase de una gota de agua en el desierto. Será cuestión de miopía o de intereses mercantiles pero debo defender a la multitud de compañeros que con su labor diaria en escuelas o academias tienen a sus monos furiosos particulares. Lo verdaderamente impactante es que en este país, la educación musical solo goza de reconocimiento a través de proyectos como este.

Por un lado me muestro feliz por el triunfo de los nuevos “Joselitos”, lo digo desde el corazón. Son niños y se merecen todo lo bueno que puedan lograr. Por otro lado me muestro algo contrariado pues nuevamente descubro las miserias de la industria musical nacional empeñada en aprovechar cualquier resquicio de talento para sacar tajada y llenar los mercados de nuevos productos. La fórmula se transformará al igual que hizo la Cyrus y compañía. Se transformará en un horror sin parangón pues ese el es don que tiene la industria en nuestro país. Creación de productos para el consumo masivo. En una reciente entrevista a Ennio Morricone ( uno de los mayores compositores de la historia del cine) declaraba que la música actual, en concreto el pop, era un producto masivo, cantidad sobre calidad. En este sentido Gonzalo Maceira comenta que ellos apuestan por la calidad frente a la cantidad. Pocos conciertos pero selectos. Buena apuesta ellos que pueden seleccionar. Mientras van llegando ocupan los medios con propuestas como la que próximamente inundarán los medios radiofónicos de nuestro país. La banda sonora de la nueva película de Zipi y Zape. Sí, los Furious Monkey House pondrán la banda sonora a esta película infantil. No sé porque extraña razón me vino a la mente Enrique y Ana o los Parchís. No seamos torticeros. La experiencia será muy positiva y ese proyecto educativo seguirá creciendo. Espero que sensibilicen y generen una bola de nieve que lleve a una rectificación de los mandamases de educación en cuanto al papel de la educación musical en la escuela. Lo dudo mucho debo reconocer.

Me termino el café, pliego el periódico y me voy a trabajar. Hoy estaré con “Pedro”, cantante de un grupo de rock formado por personas con discapacidad intelectual que llegaron a grabar un disco pero que por cosas de la vida, no llegaron a sonar en ningún lado. Al margen de famas varias, ese proyecto educativo fue un éxito del que a buen seguro, sus integrantes disfrutaron.

Camino al trabajo suena en la radio About a Girl de Nirvana, canción que hace ya muchos años fue número uno de los 40 Principales.

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