Scalped, La muerte de Stalin y El olor de los muchachos voraces (Cómic)

Scalped, La muerte de Stalin y El olor de los muchachos voraces (Cómic)

, 31 de mayo de 2016

Novela negra en la reserva India, ficción histórica tras la muerte de Josef Stalin y un falso western con una buena parte esotérica. Las novedades del mundo del cómic.

Scalped

Después de una larga travesía por el desierto en la que cada número de la antigua edición de Scalped publicada por Planeta era buscado como un tesoro persa, ECC ha tenido a bien editar en una nueva edición integral en tomos esta serie tan necesaria.
La trama de Scalped, a priori, tiene poco de atractivo. La historia de un policía indio, Dash Caballo Terco, que vuelve a la reserva que le vio crecer, y a la que prometió no volver nunca, con la intención de meter entre rejas al líder de la reserva, Lincoln Cuervo Rojo, mafioso director de un casino y al que le une una extraña relación que se remonta al pasado.
Así dicho, la cosa se podría quedar en una serie como otro cualquiera o en la trama de un telefílme de sobremesa.. De hecho el inicio de la lectura no invita a un gran optimismo. Sí, la serie está bien, pasan cosillas, pero nada que no hayamos visto mil veces. Hasta bien entrada la trama no advertimos que esos números de introducción son totalmente necesarios para que lo que va a pasar luego (y os aseguro que pasan muchas cosas) tenga el peso necesario en la trama. Cuando se enciende la mecha, ya no hay quien pare a la serie.
No es nada fácil conseguir que una historia de guión tan intrincado, con numerosos recovecos temporales y un considerable número de personajes, llegue a buen puerto. Está claro que Aaron tiene las riendas del caballo bien sujetas y que nada sucede al azar. Si a esta seguridad argumental, le añadimos un interesante y atrevido apartado gráfico, realizado por R.M. Guéra, el resultado es Scalped.
Sin duda una de las series a seguir y digna sucesora de las grandes series Vertigo.
Imprescindible para todos los que disfrutasteis con series como Predicador, 100 balas y otras joyas del género.

El olor de los muchachos voraces

Frederik Peeters sigue jugando con nuestros prejuicios y convenciones lectoras usándolas para su propio beneficio narrador y acabando siempre por contarnos historias  que trascienden a los géneros elegidos.
En esta ocasión, Peeters nos embauca con un falso western donde vemos todo aquello que acostumbramos a ver en un western pero al que nunca conseguimos entrar de la misma manera que a un Blueberry.  Algo es distinto y se mueve de manera diferente en la historia. Puede ser esa parte simbólica y esotérica. Puede ser el diseño y tratamiento de personajes, todos ellos más raros que un perro verde pero a los que finalmente aceptamos con toda normalidad sin cuestionarnos mucho el porqué. O simplemente puede ser que Peeters es un maestro en lo que hace.
Un álbum distinto, con esa diferencia a la que nos tiene acostumbrado Peeters, lleno de frescura y originalidad. Como suele pasar en obras de este tipo la recepción entre los lectores tenderá al enfrentamiento, con lectores que alabarán hasta el infinito la obra y otros que no entenderán por qué tratándose de un western no hay más tiros.
Recomendable para los lectores que siguen al día cada propuesta de Frederik Peeters. Mucho ojo para los que se acerquen a este cómic esperando un Blueberry o similar.
Por cierto, ¿comenté por algún lado que Peeters cada vez dibuja mejor?

La muerte de Stalin

Me encanta la ficción histórica, esa manera de recrear la historia que muchas veces es incluso más fiel a la realidad que los propios textos oficiales y canónicos. Al fin y al cabo ya sabéis que la historia la escriben los vencedores y a veces, un poco de imaginación, siempre respaldada por una buena base documental, se puede aproximar mucho más  a lo que realmente sucedió que lo que nos enseñan en la wikipedia.
Así lo entiende Fabien Nury, un maestro en este género y uno de los autores de referencia para vuestro librero, que acompañado del dibujante Thierry Robin y rediseñando un proyecto original de este último, nos dan una visión un tanto burlesca y de guiñol de los sucesos acaecidos tras la muerte de Josef Stalin y la lucha de poder que se produce en el partido donde todos quieren el poder.
Y quizá en esta pequeña orientación hacia lo grotesco y esperpéntico pueda estar la clave para que veamos en este cómic una pequeña maravilla o simplemente un cómic interesante, sobre todo por la apuesta del dibujante a la hora de caracterizar a los personajes buscando ese lado más sombrío y cínico.
En cualquier caso, La muerte de Stalin es una obra sólida que es de obligada lectura para los seguidores de Nury y que sin duda encantará a todos aquellos que disfrutaron de Érase una vez en Francia.

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