Rock, alcohol y amigos de lo ajeno…

Rock, alcohol y amigos de lo ajeno…

, 22 de junio de 2016

Los cacos, que ya no respetan ni a los artistas y han estado liándola parda en los últimos meses con nuestros grupos, son los protagonistas de esta entrada. Eran pocos los problemas y parió la abuela. 

En los últimos tiempos a la crisis habitual en la que nos hemos instalado, hay que añadir un extra para el sector de los músicos amateur de este país. Si ya de forma habitual nos las vemos y deseamos para poder dar a conocer nuestro trabajo, conseguir un concierto o grabar un cd, tenemos ahora que enfrentarnos a otra plaga. Los cacos o amigos de lo ajeno. Sí, amigos / as. Los músicos somos las víctimas perfectas para unos indeseables que se dedican a acechar a las bandas los días de actuación para hacerse con todo lo que estos dejan en el interior de sus furgo–viviendas. Alguno estaba pensando en las SGAE o en los inspectores de hacienda. Mal pensados. Montoro no cae bien. De Guindos anda ahí ahí, Ramoncín era un entrañable granuja pero existe sin lugar a dudas personas realmente detestables, ruines a las que invitarías con gusto al capítulo 9 de Juego de Tronos.

Somos fáciles y predecibles. Estás en una ciudad desconocida. Termina el bolo y decides dar una vuelta para conocer mejor la noche local. Dejar el equipo en la furgo es la única opción casi siempre. Dejar el almacén con ruedas en el parking es un lujo por el precio de los parkings pero no tanto si al día siguiente te aparece con las ventanillas destrozadas y sin ni una mísera púa en el interior.

Así es como sin darte cuenta, años de esfuerzo y sacrificio desaparecen para acabar en un compra y venta de segunda mano desaprensivo, en un mercadillo local o vete tú a saber donde. Dudo que sean conocedores de la mercancía. Dudo que sepan incluso lo que es un jack. Ellos ven cobre donde nosotros vemos distorsión y rock, ellos ven dinero donde nosotros vemos sudor y esfuerzo. Son frecuentes por desgracia las noticias sobre instrumentos robados tras un bolo. Da igual que sea un ipad que una guitarra acústica. Para muchos es un drama igualmente.

A finales de año ocuparon el local de ensayo de un conocido músico de Vigo, en el proceso desaparecieron varias de sus pertenencias. Son cientos las noticias que se suceden a este respecto. En Rianxo la semana pasada entraron a robar en la casa de los músicos de Barahunda. Dos guitarras y la recaudación de ventas del disco. No hay Robin Hood ni romanticismo alguno. Casi nada. Es fácil saber el motivo. Siempre hay compradores dispuestos a obtener joyas por un módico precio.

Si os paseáis por un mercadillo y veis un puesto con instrumentos musicales de marca, desconfiad, no caigáis en la tentación.

Conclusión. No os confiéis. Le puede pasar a cualquiera en cualquier ciudad / pueblo. Anécdotas hay cientos.

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