Chiisakobee, Abelardo y Alicia en el País de la Maravillas

Chiisakobee, Abelardo y Alicia en el País de la Maravillas

, 29 de junio de 2016

Una nueva visión a cargo de Lacombe sobre el clásico de Carroll, un hipster con barba japonés y una fábula que encierra una historia de cruda realidad. Novedades del mundo del cómic a cargo de BD.

Chiisakobee

A primera vista, la trama de Chiisakobee  tiene todas las papeletas para ser el guión de uno de esos melodramas de sobremesa propicios para ejercer el derecho de la siesta.
Todo parte de la decisión de nuestro joven protagonista quien después de una largar ausencia en el hogar materno y motivado por una tragedia familiar decide tomar y continuar con el legado de la empresa de la familia; una carpintería tradicional enfocada a la construcción. Para echarle una mano en la tarea, contrata a Ritsu, una amiga de la infancia quien bajo el brazo se trae a un grupo de niños escapados de un orfanato.
Como dije, trama digna de lacrimógeno melodrama televisivo. Pero claro, si hablamos de Minetarō Mochizuki, el creador de Dragon Head, ya podemos dar por seguro que la historia no va a transcurrir por los márgenes habituales de la normalidad y que como mínimo tenemos garantizada una aproximación diferente, algo que ya queda reflejado en el aspecto físico de nuestro protagonista, una suerte de hipster barbudo japones, al que a penas le vemos la cara y cuyo comportamiento y decisiones aún son más enigmáticas que su aspecto.
Un manga que dentro de su singularidad se aproxima por momentos a la comedia sentitamental y que es sumamente cautivador en su propuesta y en su puesta en escena, con encuadres realmente extraños dentro de una narración convencional que ya son toda una seña de identidad del autor.
Gustará a los amantes de las historias que se salen de lo previsible y establecido y, por supuesto, a los que en su día disfrutaron con Dragon Head o MaiWai.

Abelardo

Pues no es que las gentes de La Cúpula me estén untando para que recomiende sus libros. Ellos se limitan a editar buenas obras y yo, al leerlas, confirmo que para mi también lo son.
Leyendo las primeras páginas de Abelardo, se me vino a la mente el Tres Sombras de Cyril Pedrosa, ese tipo de historia que tiene mucho de fábula pero que en el fondo nos dejan un sentimiento de poderosa realidad en su lectura. Una historia que es como los veranos en Galicia. Todo empieza con sol pero al final siempre acaba lloviendo.
Abelardo en un pequeño e inocente pájaro que decide dejar su placentera vida en las marismas para emprender el camino a las Américas, la tierra prometida donde todo es posible. Incluso dicen que hay aparatos que te permiten volar, algo que Abelardo necesita para poder ofrecerle el mejor de los regalos a la bella Epilia. Porque, por supuesto, en esta historia también hay una chica de por medio, de la que  Abelardo  queda totalmente prendido hasta el punto de dejarlo todo por su amor.
Preciosa y melancólica. Cruel y esperanzadora. Llena de poesía y también de realidad. Así es este Abelardo de Dillies y Hautière. Un relato que llega para recordarnos que para ser adultos siempre antes tenemos que ser niños y que el paso de una edad a otra está lleno de misterios y sacrificios.

Alicia en el país de las maravillas según Lacombe

Poco que decir. La interpretación de Alicia según Benjamin Lacombe. Pasen y vean.

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