Artbeerfest. Crisol de culturas al son de las jarras de cerveza.

Artbeerfest. Crisol de culturas al son de las jarras de cerveza.

, 17 de julio de 2016

¡Oh mi Portugal!. ¿Qué extraña sensación me queda al dejarte atrás? Siento saudade cada vez que te dejo aunque me hagas sentir como en casa.

Portugal no solo puede presumir de haber logrado un hito deportivo tal como la “Eurocopa”. Portugal es ese país que parece acomplejado de sí mismo, como reflejado en un cristal convexo la imagen distorsionada, alienante en el que parecían compadecerse y hasta acostumbrase. Portugal es ese país que necesita de grandes momentos como el vivido el domingo por la noche para creerse capaces de todo.

No es una opinión fruto de la verborrea mañanera. Son muchos los viajes que realizo al país vecino, son muchas las experiencias vividas por esas tierras y no me canso de ensalzar la grandeza de unas gentes tan sencillas como amables, tan pasionales como trabajadoras.

Sin ir más lejos este fin de semana pasado pude disfrutar de una gran experiencia en la ciudad fronteriza de Caminha. Un auténtico punto de intercambio cultural en el que la cerveza artesanal era el pretexto. Se celebró el Artbeerfest, un lujo para los sentidos.

Como amante de la cerveza, en concreto de la artesana, y también por que no decirlo, como “maestrillo amateur cervecero” (si lo escribís en Google os saldrá seguramente porno de algún estilo raruno), he visitado varias ferias y eventos relacionados con el sector y sin lugar a dudas el Artbeerfest ha sido el mejor, por organización, por calidad de las firmas, por la gente. Me he sentido como en casa. Amabilidad por los cuatro costados, limpieza, orden, precios asequibles en las cervezas, la música ambiente nada molesta. Dos menciones en este sentido. El sonido ambiente era amenizado constantemente por Djs. Nos alejamos por suerte de radiofórmulas. Música que permitía perfectamente degustar una buena caña al tiempo que conversabas bajo un sol domesticado por la suave brisa que corre en la desembocadura del Miño.

ARTBEERFEST 2015 (trailer) from Patrick Esteves on Vimeo.

Al mismo tiempo las “charangas” interpretaban versiones de clásicos modernos que hacían levantarnos animadamente y seguir su ritmo. Sin estridencias ni espectáculos fuera de lugar. La parte gastronómica se completaba con diversos “food trucks” con ofertas muy interesantes que iban desde el lacón gallego al salmón de Alaska. La única pega en este sentido era el precio de las raciones. Oscilaban entre los 4 o 5 euros frente a los moderados precios de las cañas que no pasaban de los 2.50 euros en la mayoría de los casos. El tema es que si sumas la cata de cervezas a la cena de varias raciones (eran de tamaño pequeño para mi) se nos dispara un poco el presupuesto.

Sin ir más lejos en mí caso degusté unas seis marcas distintas antes de que mi “indicador de toxicidad peligrosa” me alertase de que era momento de parar. A eso sumar unas cuantas botellas que me llevé de la generosa tienda que la organización dispuso a precios ajustados. Me quedé con las ganas de más pero es que la oferta era ingente. Tenías la opción gratuita de hacer degustaciones de culines sin problema alguno. Los diferentes distribuidores de la feria se mostraban muy amables por ofrecer su producto. Podías si querías probarte todas las marcas sin pagar un euro pero entiendo que no procede tal cosa puesto que estos actos conllevan unos gastos. Si no cuadran las cuentas nos quedamos sin una esperada ya tercera edición del Artbeerfest. Un consejo. Acude siempre acompañado de personal competente que te alerte de tu cada vez mayor sonrisa tonta. Es fácil perder el sentido si te dejas ir.

Al margen de cuestiones personales este año aumentó la oferta de marcas. Holanda, República Checa, Escocia se mezclaban con interesantes propuestas locales o por lo que nos toca, de nuestra tierra como la ya famosa Santo Cristo – recomiendo la cerveza de castaña, un placer para el paladar-.

La cerveza artesanal no es algo nuevo, en los USA o Reino Unido se lleva trabajando desde hace muchos años pero el boom ha estallado recientemente en nuestro país por suerte para nosotros, los beer adictos. Esto conlleva no solo la generación de un mercado ávido de nuevas propuestas gastronómicas sino también de todo un tejido empresarial que a la postre supone riqueza. Con los tiempos que corren es una opción a considerar siempre y cuando derroches pasión, paciencia, amor por el producto y sobre todo, “cabesiña”.

La cerveza artesanal es un producto delicado, requiere de mucho esfuerzo sobre todo si eres como yo, un aficionado que emplea solo recursos tradicionales alejados de la tecnología. Filosofías a parte mientras exista Caminha tendremos una excusa más para cruzar el Miño y pasar un gran día de autentica fiesta.

Cada vez se dan más eventos de este tipo en nuestra tierra, el listón está alto, que no baje. Nuestros hermanos portugueses demuestran otra vez que son no solo gente apasionada sino profesionales auténticos a la hora de crear y gestionar eventos.

Brindo con cerveza por Portugal.

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