Amoeba Split nos presenta su trabajo Second Split

Amoeba Split nos presenta su trabajo Second Split

, 22 de julio de 2016

Bienvenidos a las ensoñaciones del Jazz del bajo Manhattan de la mano de Amoeba Split.

En cuanto empiezas a escuchar el primer tema “Clockwise” te ves transportado a salas tan míticas como el Blue Note o el Birdland con ese principio de orquesta afinando para dar paso a una canción de jazz progresiva que te hace recostarte un poco más en la silla y dejarte llevar por ese toque tan de mediados de los 50.

Con “Sundial Tick” nos movemos hacia una rapsodia que empieza con una sección de jazz de flauta con gran gusto y evoluciona (a través de un gran lick asincopado) a una parte de Saxo llegando al cuerpo principal de la pieza,  conjunta de flauta y Saxo que se enroscan como mariposas jugando a hacer los dibujos más complicados posibles.

Seguimos con “The book of days”, un tema que si te dicen que es obra de Yann Tiersen entrarías por el aro. Breve pero encandilante.

El cuarto tema parece una continuación o fusión de los dos temas previos con esa atmósfera opresora con la que empieza. “Those fading hours” hace despliegue de gran tipo de instrumentos de una forma discreta y sobrecogedora; de forma que casi te puedes imaginar en la penumbra viendo las notas flotar entre las volutas del humo de cigarrillo. Y como la última parte cuál ráfaga de aire puro limpia toda la escena para dejarte flotando en la nada.

“Backwards all the time” vuelve al toque tan parecido al Miles Davis de la primera época y a las orquestas de Jazz devolviéndote a tu asiento de primera fila en el Birdland. Con esos toques sostenidos de viento que recuerdan a un tranvía pasando a media velocidad a tu lado mientras estás ensoñado con tu copa a medio beber en la mano y viendo el tiempo pasar hasta la psicodelia de los sesenta y setenta.

Con un toque más setentero “About life, memories and yesteryears” se mueve entre toques melancólicos y oscuros mezclando rock progresivo con ese gran jazz añejo del que han hecho gala durante todo el disco. Y una despedida de teclado que hace que abras los ojos para darte cuenta de que todo sueño acaba. Solo, no te queda más que recoger tu sombrero y salir del local repasando tus vivencias, recuerdos y ayeres de vuelta a la vida real.

Gracias Amoeba Split por esas vivencias que se llaman música y que tan bien se recoge en Second Split.

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