Elena Ferro, modernizando la esencia de lo ancestral

Elena Ferro, modernizando la esencia de lo ancestral

, 6 de septiembre de 2016

Hoy ponemos nuestro granito de arena para mostrar un poco más al mundo el trabajo de Elena Ferro. “Zoqueira” artesana, con estilo propio y totalmente “fashion” para aunar tradición y nuevas tendencias.

He tenido la suerte de nacer en un lugar en el que su parte desconocida es también la más hermosa; un lugar en el que desde mi niñez he crecido observando ese paisaje y esas gentes con unos oficios que mostraban la esencia de la tierra, los cuales nos hacían cavar raíces tan profundas que  el mero hecho de alejarnos de eso nos provocaba la tan intrínseca “morriña” (ahora ya sabemos que es del radón, pero estar orgullosos no cuesta nada y para todo los demás ya conocemos a mastercard). Crecí en los ochenta como dice la canción, pero aún tuve tiempo de descubrir que la leche no sale del brik, que el afilador es un McGyver con gorra que no tiene su propia serie de televisión, el paragüero domaba a las ballenas asesinas del paraguas y que las palilleiras son de otro planeta.

Crecí en un lugar llamado Galicia, del cual presumo y la naturaleza tuvo a bien otorgarme la carencia de talento para ser como aquellos artesanos que siempre he admirado; quizá por eso mi empeño en muchas ocasiones poco comedido, para que todo lo que caracteriza a este rinconcito del planeta no caiga en el olvido.

Hoy muchos de los recuerdos que formaban parte de los ancestrales oficios están en nuestros museos etnográficos, pero como sucedía en Asterix… siempre quedan irreductibles galos. Elena Ferro es una de esas “galas” y desde bien pequeña tuvo claro su objetivo, iba a continuar con la tradición familiar y ser zoqueira. Y junto a otros nombres como Carlos Barros o Alberto Geada han conseguido alejar a su profesión de la amenazante etiqueta “en peligro de extinción” que llevaban años arrastrando.

Originariamente el zueco tradicional nace del trabajo agrícola en regiones húmedas de Europa. Principalmente Suecia, Holanda, Inglaterra, y ya en nuestro país Galicia, Asturias, País Vasco y zonas montañosas de Castilla León o Cataluña. Aunque en sus diversas variantes, el calzado de madera ha sido usado a lo largo del tiempo por diferentes culturas que estaban bastante alejadas entre sí y que gracias a las migraciones de los pueblos se establecieron en países de los que no eran originarios. Era un calzado realizado en madera de aliso, abedul, haya, nogal o castaño y cuya finalidad era servir de protección al pie frente la humedad y otros peligros del campo.

En Galicia podemos diferenciar entre zoca y  zoco (zueco); la primera es enteramente de madera con dos tacos (con tres sería la asturiana) y el zoco es aquel cuya suela es de madera y el resto de cuero. En este último, Elena Ferro es toda una virtuosa.

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Ella nació en una familia en la que llevan más de un siglo dedicándose a la fabricación de zuecos; su abuelo erigió la casa familiar en Merza (Pontevedra) en 1936 y es ahí donde se continúa manteniendo el obrador bajo la marca Eferro. Donde su padre y su tía continúan en el taller para ayudar con la producción; un taller desde el cual no se ven las frías paredes de una nave de hormigón, sino el verde que rodea esta parroquia de Vila de Cruces.

Desde los noventa la artesana ha unido lo tradicional con lo moderno para dotar a los zuecos de creatividad y un estilo muy propio. Son un calzado natural que permite la correcta transpiración del pie y no deja pasar el agua por lo que son perfectos para el invierno. Además, Eferro también presenta colección de zuecos descalzos  y sandalias para verano; que hoy en día forman parte de las pasarelas más selectas y de un público a nivel mundial. Recientemente ha desfilado con Ana Fernández (AirovA) una diseñadora gallega que apuesta por los tejidos naturales y de alta calidad.

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La visión de la diseñadora ha logrado transformar la agria sensación de que llevar zuecos era algo asociado únicamente a trabajos de campo y pobreza. Además de hacernos participes de las más pura delicadeza, invitando a calzarnos diseños atrevidos, llenos de color, de elegancia; y que transmiten un mensaje tan sensible que está a la par de la belleza del lugar en el cual han sido creados.

Podemos agradecer a Elena Ferro que los zuecos vuelvan a estar de moda, que las revistas pijas hablen de ellos y que las aspirantes a  “It Girl”, luzcan atuendo con unos zuecos estilizados que serían dignos de nominación a lo más chic en “Quiero Ser” (ironía en cuanto al programa, los zuecos siguen siendo fabulosos).

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Fuera de la repercusión que están teniendo, en este momento; lo que la marca intenta es que no se trate de una moda pasajera, sino de que no se olviden.

Tengamos presente que es un trabajo totalmente artesanal (los materiales son cuero de vaca y caballo, madera de aliso/abedul y goma reciclada de neumáticos), aunque sigue fiel al zueco tradicional se ha invertido tiempo de investigación en adaptar la suela de madera para que pueda resultar cómoda para los nuevos tiempos. Y que además para los gustos más exigentes permiten la personalización total del zueco desde su página: http://elenaferro.com/gl/ con un precio que se adapta de manera más que sobrada a cualquier bolsillo que busque calidad en el mercado (desde 50€).

En ocasiones parece que en el mundo de la moda actual todo está dicho; y solo de vez en cuando aparecen creaciones con frescura. En el caso de los artesanos cada pieza que se crea es única,  y la recompensa hacia la dedicación de su trabajo no es otra que, aprendamos a valorar con el debido respeto . Como dice Silvia Penas: “Poesía é confianza en que, en lugar de que volva arder, alume, no sentido de poder crear algo novo, aínda que pareza que todo está dito”.

Elena Ferro no solo ha conseguido aunar tradición y estilo, también ha conseguido una mezcla perfecta para cautivar los sentidos.

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