Fin de una Era: Llegada a Alpha Centauri. Crónicas Invasivas 001

Fin de una Era: Llegada a Alpha Centauri. Crónicas Invasivas 001

, 22 de septiembre de 2016

Queridos y estimados lectores de Pentavox y Behind Invasive Sessions (vaya peloteo -risas-), ¿cómo fue la semana? Espero que bien, porque nosotros estamos de luto :/ …

¡No!, ¡tranqui! no se ha muerto nadie jajaja, sino que se acabó una etapa en la Bass Music Nacional. Como ya sabéis algunos, sobre todo si habéis leído las columnas anteriores; el programa Alien Dogma, que se emitía por las ondas de Radio 3 de RTVE, ha concluído. Se acabó lo que se daba. Todo nace, evoluciona, y llega a su fin.

¿El motivo? Pues resumiendo brevemente de qué va el tema, podría escribir una columna interminable que te explicaría tooooodo el asunto; pero como sabemos que no lo vas a leer entero, pues te paso un enlace  para que te pongas al día y estés al tanto de qué va la columna de hoy. Así de majo soy, facilitándote la búsqueda, a ver si por lo menos así, te enteras un poco mejor 🙂
–>http://pentavox.net/2016/09/05/alien-dogma-emitiendo-bass-music-al-espacio-desde-radio-3/
Vídeo presentación Fiesta Cierre:

¿Crónicas de ultratumba? ¿Vampíricas? ¿De Shannara? Pues no. Crónicas Invasivas -Episode 1 – es una nueva sección dónde contaré las historias que solo pasan “on the road”; aventuras que todos los djs, artistas, bandas, músicos han tenido a lo largo de horas y horas de viaje. Extravagantes, locuaces, muy crazy, detalles picantes, estimulantes, denigrantes, aquí puede pasar de todo. Al igual que la industria discográfica, avisamos:

PARENTAL ADVISORY – EXPLICIT CONTENT

No se libra ni el apuntador, de la narración y exactitud de los relatos que de hoy en adelante aquí se plasmarán. Nace Crónicas invasivas, para dar a esta temporada un toque más divertido a esta columna; porque no siempre todo son: noticias, info, cultura y música, necesitamos cachondeo y risas también. Para ambientar este magnífico relato espacio-temporal, mientras te tronchas un rato (o no) ponle banda sonora. Como ya es costumbre, dale al play, read, enjoy. Dulce melodía que te hace vibrar con los contundentes graves de la resistencia. Este último podcast cierra una etapa en Radio 3, y no tiene desperdicio ninguno. Empezamos.

 


¡¡¡¡ ESTA CRÓNICA ESTÁ BASADA EN HECHOS REALES. TODO LO QUE LEERÁS A CONTINUACIÓN PUEDE SER FICCIÓN, O NO, PERO LA VERACIDAD DE LOS HECHOS, SÓLO LOS QUE LA HAN VIVIDO PODRÁN CORROBORARLA 🙂 !!!!


Viernes 09 de septiembre de 2016… 07:30 — Fuck! a las 08:00 quedamos en la otra punta de la city… Menudo despertar, el estrés aumenta, la adrenalina, el corazón te sale del pecho, taquicardias recién levantado, eso mola mazo… te cagas en dios nada más abrir los ojos (todos hemos vivido “despertares espectaculares”).

Allá me voy a coger el Vitrasa (bus urbano para los lectores no-vigueses) y como un crack, llego a la hora acordada, en la ubicación especificada. Me encuentro con mis compis de batalla, en esta ocasión: Raposo (fotógrafo) y Anxo (videocámara). Todos con la misma cara de sueño, las legañas aún pegadas, el moco colgando (el verano ya se nos va, hacía fresquito esa mañana…); y allí los tres, entre churros matutinos, croissants y cafés para esperar por los dos miembros de la expedición restantes.

Después de 1 condenada hora y cuarto, los tres allí de mala ostia esperando por Iván y Javier, que por fin aparecen. Primera bronca de mañana para empezar bien el día… y el viaje de 5-6 horas de camino a Madrid.

09:15 – El cabreo matutino ya hablado, on the road camino de Ourense; y a la altura de Ribadavia, primer percance… Ahí metido en una zanja, escondido a gusto con un trípode más camuflado aún (cuál cazador con su rifle), ¡zas! El picoleto nos pilló a 138km/h, y unos km más adelante paradita de rigor y ticket al canto. Trámites, papeles e inspección. He de decir que fueron rápidos. ¿Qué raro no? 15 minutos más tarde ya seguíamos nuestro viaje a la capital. El que pisa, paga.

11:32 – Dejamos nuestra querida tierra celta para adentrarnos en las planicies agobiantes de la provincia de Zamora, y la comunidad autónoma de Castilla y León. Rectas interminables sin una colina, montaña o similar a la vista en kilómetros a la redonda.

Pasando Benavente, a mitad de camino para ser más exactos, parada en boxes en la gasolinera de turno en el ilustrísimo pueblo denominado: Manganeses de la Polvorosa… si, existe ese pueblo; vaya nombrecito, muy explosivo jajaja.

Agua, check. Depósito, check. Aire, check. Pis, check. Porro,0h check. Ready to go! Con tanta recta sin fin que la vista no alcanza, uno se queda dormido viendo pasar campos y campos de girasoles y flores, unos árboles, matorrales, y campos…

13:52 – Abro los ojos, ¿falta mucho? jajaja – mirando los carteles de la A6 veo Ataquines, próxima salida. ¡Ataquines los que me van a dar! Todos con el culo ya cuadrado y perfectamente amoldado al asiento del coche, como Homer en su salón. Nos faltan 143 km para llegar a la capital. El ambiente empieza a animarse, los murmullos de las tripas ya acechan, las ganas de comer se aproximan peligrosamente.

Una hora más tarde llegamos a la capital, faltan 5km para llegar al arco de triunfo; entramos en las carreteras del centro, y como no, ¡atasco del carajo! Hambrientos como hienas, la mala ostia de querer llegar y comer, nos esperaba algo difícil: encontrar dónde aparcar…

14361241_1368514806511787_5338496291266451125_o15:15 – ¡Los putos amos! aparcamos a 6 metros del restaurante. Y nuestra gran alegría al ver que el recinto de la fiesta estaba cruzando la calle. ¡Bien! Una buena noticia 🙂 Ahí nos fuimos la expedición gallega a comer con toda la tropa. Risas, birras, chupitos, pitillín entre plato y postre. Anécdotas, historias varias, más risas. Todos nos hemos conocido un poco más durante la comida, en compañía de los artistas con los cuales íbamos a actuar horas más tarde.

17:00 – Kurry Caché (Madrid) , Dj Sanse (Gerona), Beauty Brain (Valencia), Tony Karate (Madrid), Loop Stepwalker (Madrid) y mucha más gente guapa y cojonuda. Todos juntos levantamos campamento del restaurante gallego “O Potiño”, al acabar de comer y beber a gusto en buena compañía. Dirección a Cines Garden Conde Duque, para las pruebas de sonido.

Sonido, check. Pruebas, check. Empieza la fiesta… cri, cri, cri, cri, solo estaba el grillo cantando… En Madrid el día era ideal para estar en el río, piscina, lago, lo que uno tenga más a mano. Allí estábamos los djs, staff de sonido, y camareros de los múltiples chiringuitos que ofrecía el recinto. Público, cero, inexistente, ausente. Que no cunda el pánico, ya vendrán cuando haga menos calor aplastante. Y así fue 🙂

19:34 – Nuestro compañero Jordi, muy majo y agradable, con un ligero toque de locura característica y sorna gallega que lo define; nos invita a su casa mientras tanto. Cambio de aires, ahí nos vamos a su casa.

Caminando entre callejones madrileños de mala reputación, entre charlas y risas, nos llevamos una gran sorpresa al llegar al portal: no hay llaves… ¡bajón ! Pero que no cunda el pánico 😉 Confiando en sus agradables y sociables vecinos a que nos abrieran el portal; ahí nos pasamos machacando los timbres del telefonillo de todas y cada una de las viviendas. La ley de la probabilidad jugó en nuestra contra y nos vimos en un problema. Ni dios estaba en casa… (o nadie quería abrir el portal, que también puede darse el caso).

En fin, Jordi haciendo memoria, cayó en la cuenta de que su compi de piso estaba durmiendo plácidamente en casa; pero tan profundamente sobaba que ni se enteraba de nuestra insistencia en querer entrar… condenado sonido del telefonillo… Ahí nos resignamos a dar media vuelta y posponer la visita para otro momento, cuando por arte de magia aparecieron unos vecinos que entraban en el edificio. ¡Bien! Ahora nos queda entrar en el piso.

Cual Assassin’s Creed, ninja style, (defínelo como quieras), se aventura en el patio de luces para hacer una cafrada de ventana a ventana, tipo Yamakasi desde el tercer piso… la idea era descabellada, ¿viable? ¡Sí! pero la ventana estaba cerrada. Tres mentes pensando en una solución… Decidido a derribar la puerta de su casa, después de múltiples intentos de llamar al timbre para que se despertara su compi de piso… ahí tomó impulso para embestir la puerta con un patadón digno de una pelea de MMA, y ¡tachán!, la puerta se abrió.

Tranquilidad, ¡menudo pisazo, la virgen! 8 habitaciones, dos salones, 3 baños, y claro, chopomil people allí viviendo… Vimos el estudio, escuchamos unas producciones propias dignas de un Grammy (pa flipar la calidad y los trabajos que oímos allí); entre litrona y sucedáneos, bass music a todo petar, graves contundentes e ¡inéditos! Unos privilegiados sinceramente.

20:32 – Llamada de rigor de la organización. ¿Donde carallo os metisteís?… Marrón coming up en 3…2…1… Así que levantamos campamento y nos dirigimos de vuelta al recinto del evento. ¡Como cambió la cosa! Empezaba a entrar un montón de gente, la temperatura era perfecta. Sombra y 30ºC sin una nube ni viento. Faltaba una piscinita y habría sido el summum de la triunfada.

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Ambientazo, mucha gente, eso se estaba empezando a petar de lo lindo pero fluidamente y sin cesar. Birras, copas, tumbonas, chiringuitos y sonidazo; la fiesta estaba tomando forma. Caras felices en los que estaban “jastando pista”, otros tomando algún refrigerio… que buen rollazo, el flow en el ambiente con sesionazas brutales por parte de los djs.

¡La resistencia está en la casa! Muchos seguidores del programa: amigos, familiares, desconocidos, niños, padres; allí estaba todo dios pasándolo bien. Bailoteos incesantes, gritos y aplausos abrumadores, temazos por doquier; ¡menudo fiestón que se estaba liando en la capital! Y así transcurrieron las horas, pasaron los sets de todos y cada uno de los titanes que pincharon música, ¡fina fina!

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23:28 – Corte radical de la música. ¿Problemas con el equipo? ¿Fallo técnico? Está claro que algo pasó, y no se sabe qué. Confusión entre el público… abucheos, nerviosismo, caras raras y gente mirándose y preguntando al de al lado, que acaba de pasar… Allí voy yo a investigar lo sucedido. Nuestro compañero Gon, de Melting Pot Records (uno de los sellos de DNB español más potentes), ha sufrido la ignorancia musical del gerente del recinto. No le gustaba la música, así que tuvo la brillante idea de decírselo al dj en plena sesión… y se lió parda 🙁 Gon no entró por la tira. ¡Hizo bien! Un dj es un artista, y como tal, tiene que ser respetado. Ha dedicado tiempo, esfuerzo, sudor y tiempo en prepararse un set de drum and bass digno de una fiesta de cierre del Alien Dogma.

Por desgracia, como al gerente no le gustaba, le cortó el rollo. “Cambia de música, no me gusta…”  ¿y no va el muy iluminado, y le corta la música en directo, delante de todos? Pues lo que lees colega, con dos c****** bien grandes nos dejó a todos allí presentes con las ganas de más musicón y más bailoteo.

Como comprenderéis esto es indignante y no se puede permitir… pero desafortunadamente pasa más veces que lo que os pensáis. Si me dices que el dj desaloja a todo el público porque está siendo demasiado agresivo, musicalmente hablando, pues hasta se podría comprender. La gente se marcha, el consumo en barra cesa, no se hace caja; ergo, el gerente debe buscar una solución ante este problema.

Pero no era ese el caso, en absoluto; así que digo yo, ¿qué cojones te importa si te gusta o no? ¿La gente se está yendo?, no. ¿Al público presente le está gustando?, si. ¡Por dios! Si hasta he presenciado como los niños bailaban más que algunos individuos del público. Retoños de no más de 10 años han conseguido que sus padres bailaran y consumieran en barra, (para sacarte una sonrisa de oreja a oreja, allí los peques tenían más energía en esos cuerpecillos que saltaban, reían y se movían sin querer parar). La gente está consumiendo y hay movimiento en barra, a 4€ la birra y 7.50€ la copa ya me dirás tú la caja que estás recaudando.

Una vez más, el dj tuvo que resignarse a un dilema al que muchos djs se enfrentan en la farándula nocturna: ¿cambio la música o sigo con lo mío? No se lo pensó dos veces. Ante esta falta de respeto al artista y su trabajo la opción era clara. El gerente le cortó la música, pues se acabó; con la cabeza bien alta Gon recogió sus cacharros, y con orgullo se fue de la cabina. Eso sí, no sin ganas de partirle las piernas y romperle la cabeza contra la maravillosa escalinata que se topaba detrás de la cabina.

Se acabó lo que se daba, fin del Alien Dogma. Un fin de fiesta abrupto, inesperado, que te deja un sabor amargo y una desilusión notable. Cambio de chip, ahora toca recoger y cargar. Una vez empaquetado y recogido todo lo que nos pertenecía, entre platos, mixers, cables y micros, solo unos cuantos presentes sobrevivimos al fatídico final.

En ese momento se planteo que hacer: si seguir de fiesta por los locales de la capital o retirarse estratégicamente para vivir otro día más… Así que la expedición gallega se diluyó. Unos se retiran al hotel a descansar, otros siguen de fiesta con sus amigas madrileñas, y este servidor y Bruno (el fotógrafo) allí nos vamos al piso del infierno (en ese momento no éramos conscientes de la que se avecinaba)

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00:30 – Entrando por casa del amigo madrileño la cosa pintaba muy de tranqui. Cerveza al gusto, aderezada de verdura fresca, ya me entiendes. Copitas van y vienen, allí en confianza nos vimos envueltos en un mundo musical alternativo. Producciones potentes, sonidos distorsionados que te ponían los pelos de punta, fue temazo trás temazo, un placer para mis oídos. Y como quién no quiere la cosa la gente empezó a llegar, los móviles comenzaron a sonar; estaba claro que iba a liarse en ese piso… ¡Y tanto que se lió! Poco a poco aparecían las amistades, como mulas, con más provisiones para que la fiesta no tuviera fin. Conversaciones filosofales, comentarios absurdos, situaciones impensables. Allí cada uno de los presentes estaba a lo suyo, en su mundo; allí cada cual vivía el momento a su manera.

Dato llamativo: somos gallegos, sabemos y hemos visto droga y hemos visto drogas… pero lo que desfiló allí no fue normal. Como espectador de la decadencia de la juventud madrileña actual me quedé estupefacto (vaya si no…), con el consumo de algunos personajes. Fina manera de decir que se les fue de las manos. Eso era un buffet libre de adicción y consumo; como niños con golosinas y pica-pica a la salida del cole en el kiosco de la esquina. Me extraña mucho que a nadie le diera la pájara…

Sinceramente, cuando lo pienso, me llevo las manos a la cabeza pensando en lo que pudo pasar… Estoy preocupado, tanta perdición, lo que he visto no es sano para el cuerpo. Cada uno es responsable de sí mismo y todos somos adultos, así que lectores, cuidadín con lo que os meteís. Hay que ser responsable, que una desgracia te puede cambiar la vida en un segundo. No hay vuelta atrás. En fin…

Las horas transcurrieron, y nos dieron las 6:00 sin darnos cuenta… A pesar de la debacle humana, fueron muchas las risas y carcajadas a altas horas de la noche. Ya con la cabeza pensando en el regreso a Vigo, había que tramar el cómo, dónde, cuándo y los detalles pertinentes para la logística. No me dio la olla  por el cansancio acumulado. Puse el despertador para las 11:00 y ya veríamos al levantarnos.

11:30 – Vuelta a la realidad. ¿Resaca? Apenas. ¿Cansancio? Mucho y con ganas de dormir en ese magnífico colchón que pillé por banda unas horas antes 🙂 Pero hay que resignarse a ponerle fin a ese gran fin de semana y regresar a casa; que son 593 km que nos esperan por delante, y esa noche tenemos bolo en Galicia, toca currar por la noche y cumplir. Así que sin más dilación, contactamos con el resto de los compañeros, quedamos sin incidente de ningún tipo y todos desayunamos como se merece antes de arrancar.

12:00 – Dejamos atrás el arco de triunfo, que nos vio llegar hace escasas 24 horas. Retomamos la carretera inversa para regresar por tierras celtas con un buen recuerdo. Risas, música, contactos, fiesta, business hechos; la visita cumplió con las expectativas iniciales. Intercambiamos anécdotas entre todos a golpe de “Lume e Rebeliom” sonando de fondo en el coche, con voces rasgadas y risas variadas vemos pasar los km y los mismos carteles, las mismas planicies, los mismos agobios de la ida. Parada de rigor en Benavente con gasolina, pis, bocata y pitillo pertinentes. El viaje de vuelta transcurre sin controles o radares de la Guardia Civil. Llegamos sanos y a salvo, con más experiencia y muchas más historias que contar, llegado el momento a nuestros nietos…

Después de casi 3000 palabras y buenos momentos redactando esta aventura invasiva, toca el momento de ponerle fin a este estreno de -Crónicas Invasivas- Episode #001. Esta nueva sección dentro de la columna “Behind Invasive Sessions” quiere aportar una visión en primera persona de las experiencias que vivimos allá dónde invadimos. Manteneros atentos, ya que en esta temporada, vamos a alternar esta nueva sección con las ya conocidas: entrevistas, artículos y demás entradas de la temporada anterior.

Se despide un servidor, no sin antes dejaros links de interés acerca de la crónica de hoy. ¡Sed malos! Y dejaros seducir por el lado oscuro de la Bass Music.

Fotos de invasive de Bruno CR en Facebook

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