Air cascos. (airpods) Rediseñando el negocio del ridículo

Air cascos. (airpods) Rediseñando el negocio del ridículo

, 30 de septiembre de 2016

Esta es una semana un tanto especial, digamos que nos vamos a despedir hasta mañana durante los próximos meses. Es tal la espiral de acontecimientos vividos en este año loco que llega el momento de detenerse y tomar aire. Nos vamos a dejar de leer durante una temporada con la esperanza de que no caigáis en los brazos de panfletos parroquiales varios. El mundo seguirá girando con o sin nosotros alimentándonos de todo tipo de noticias cada cual más rocambolesca.

Sin ir más lejos recientemente se acaba de publicar que el nuevo modelo de Apple de teléfono, el 7 ultra plus pro excelsior de la ostia trae unos simpáticos cascos inalámbricos alejados de esos ortopédicos y ridículos “altavoces” con los que muchos futbolistas nos deleitan sin dejar de esbozar una sonrisa, cuando bajan del autobús.

Pues bien, esos cascos tan futuristas, te pones uno y puedes sentir al espíritu de Jason Bourne recorriendo el cortex cerebral, tienen un punto débil que los buenos ingenieros de Apple han omitido por descuido, por mala leche o bien porque alguno tenía en mente un negocio entre manos. Veamos, la idea está cojonuda. Vas a correr y no te asfixias con el cable. Vas por la calle pasando desapercibido aunque te atropelle un autobús por no escuchar su claxon. La idea me parece necesaria aunque es evidente que exige por parte del usuario un nivel de cuidado que en mi caso no poseo.

El negocio del “más listo de la clase” se lo ha llevado la empresa Spigen. Siete días después del lustroso lanzamiento del nuevo hijo de la manzana de los huevos de oro, acaba de sacar unos cables que evitan el extravío de dichos auriculares. Moraleja. Pierden su carácter inalámbrico.

Imaginad que a un dron le metemos un cable para que no se pierda.

Tan ridículo como que te vendan un teléfono de esos precios por fascículos. 179 euros cuestan las maravillas esas sin cables. Lo siguiente ¿qué será?

Esa es la tendencia actual de convertirlo todo en negocio, en esta sociedad cada vez más tecnológica, empresas como Apple están orientando su rumbo hacia un público no exigente sino adinerado, ansioso por comprar cualquier cachivache por el mero hecho de poseer. La tecnología que debía servirnos para unir es una vez más una herramienta de estratificación social muy lucrativa. Como buenos corderitos compraremos tales artilugios para no exprimir casi ninguna de sus posibilidades que por otro lado, están ya obsoletas. Habrá excepciones por supuesto pero si hiciéramos un estudio en este momento dudo que la gran mayoría conociera en profundidad las especificaciones de su terminal. Escucho a menudo a amigos / as que me dicen. Compré tal móvil por su cámara, por su batería que dura mucho, etc. Nos guiamos por aspectos concretos y pagamos una barbaridad por ello. Me incluía hasta la fecha.

Os lo dice un ex corderito lechal cansado ya de tanta tomadura de pelo. Prefiero gastarme esos 179 euros en una buena cena, en un billete de avión o una quiniela donde el Celta le gane al Barsa y el Depor al Madrid.

Mientras seguiré escuchando música en el coche o en mi casa, siempre y cuando Citroen no invente unos altavoces con monedas muy al estilo de las televisiones que encontramos en hospitales públicos. Ya sabes. Estás enfermo. No estás para ver la televisión. Paga o trae de casa tus cascos junto con la radio de pilas de toda la vida.

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