Todo lo que sé de animación lo aprendí en “Psiconautas”

Todo lo que sé de animación lo aprendí en “Psiconautas”

, 23 de febrero de 2017

Buenas amig@s de Pentavox, con motivo del estreno mañana de Psiconautas en cines; os traemos un artículo escrito por Nelo, uno de sus animadores y al cual conocisteis en esta entrevista. Sin más preámbulos os dejamos con su inestimable punto de vista sobre este gran largometraje.

Cuando, hace unos meses, me propusieron escribir este texto con motivo del estreno de “Psiconautas”, me pareció una buena idea. Ahora, después de los Goya, me lo sigue pareciendo, pero tiene un cariz diferente.

Pensaba escribir algo breve pero intenso, hablando de los escollos, el trabajo duro; la alegría de crear algo, junto a y bajo la dirección de unas personas a las que no conoces al empezar y quieres al terminar. Pensaba hablar de la eterna lucha entre el bien y el mal, entre la ambición creativa y la ambición económica, y las inevitables reflexiones que te asaltan cuando ves la pasta que cuesta hacer, en este caso, “Psiconautas”.

Y esa idea que obsesionaba a Kubrick de que una película no sólo debe ser excelente en lo artístico y técnico, si no que además debe ser rentable. Business is business.

Y entonces, después de una notable ristra de galardones (“Psiconautas” lleva meses girando por festis de todo el mundo y dejando muy buen sabor de boca) llega el Goya.

Por lo que surge una inevitable nueva reflexión: “¿qué significa esto?”.

La película es la misma, gane o no el premio. Un premio que, como tantos otros, probablemente tiene mucho de decisión regida por intereses y conceptos casi arbitrarios: las modas estéticas, ideológicas, políticas; los intereses de “la industria” o “del mercado”, esos gigantes amorfos de múltiples rostros.

Pero la película es la misma. Gane o no gane.

Y pese a que sé todas esas cosas, siento que el premio es importante.

Obviamente me alegro: porque estuve ahí y fui testigo de los esfuerzos, de los sacrificios, del cariño y de la dedicación de todos los miembros del equipo. Y honestamente, creo que se merecen lo puto mejor que el día pueda traer.

Me alegro porque siempre es agradable que el mundo reconozca tu trabajo.

Pero hay algo mayor que, desde mi punto de vista, hace que esto sea importante, igual que el resto de reconocimientos que el largo está recibiendo: el cómo se hizo.

Una vez leí una frase de Fassbinder que conectó conmigo de inmediato: “Cuando ruedo procuro trabajar con mi familia y amigos, pues entiendo que en el ámbito de la labor creativa puedo establecer con ellos relaciones que ningún otro ámbito de la vida me permite crear”.

Pienso que el amigo Reiner se refería a esa cualidad intrínseca a la imaginación que es el juego. Porque cuando estamos creando, estamos jugando.

Y es fácil que la presión de las responsabilidades nos haga olvidar ese factor lúdico, o lo eclipse por momentos. Y por favor, entendedme: esto no significa estar de cachondeo todo el día (que algo de eso también hay). Significa trabajo duro y sacrificio también, por alcanzar un ideal, una utopía. Porque en palabras de Kitano, “la creación es tanto un juego como un martirio”.

Y es fácil que tantas cosas externas hagan que el proceso se vuelva lacerante…

Durante la producción de esta peli hubo un poco de todo eso también. Momentos difíciles, tensiones, palos en las ruedas, errores de comunicación, despistes y rutina. De la de ir a la ofi a las 8 y salir a las 6, y vaya puta chapa. Sin más.
Pero hubo mucho juego también, y mil millones de risas y miles de millones de frames. Y muchísimo amor. Y alguna juerga de esas que inspiran cantares de gesta durante décadas.

Podría venirme mucho más arriba con el tono elegíaco, pero es absolutamente prescindible. Ya os hacéis una idea.

A dónde quería llegar es que este reconocimiento es importante porque esta peli se hizo con muy poca pasta y mucha fuerza de voluntad, y un equipo volcado en hacer la mejor peli posible. Algunos procesos técnicos fueron absurdamente artesanales. There was no other way around it. Y muchas veces, la mayoría, tuve la sensación de estar jugando con mis amigos, también maestros y mentores.

Y le han otorgado un reconocimiento que, responda a lo que responda, lo cierto es que está diciendo: “puedes hacer algo así, de una manera tan íntima, con tanto mimo, y salirte con la tuya”.

Para alguien como yo, con mis ideales y tal, eso es valioso.

Ahora llega el día del estreno. Birdboy abandona el nido (si no lo digo, exploto). Ya nunca más será sólo nuestra peli: será relativamente fácil de ver, llegará a los servicios estos de tv on demand y a los cristalinos torrentes de la red. La peña opinará, y existirán tantas “Psiconautas” como espectadores tenga.

Pero me pidieron que hablase de lo que esto significa para mi.

Más allá de todo lo que he mencionado arriba (la única reflexión realmente interesante que, opino, puedo ofrecer).

Más allá de todo lo que aprendí; porque casi todo lo que sé de animación lo aprendí de la mano del maravilloso equipo de animación, que siempre tuvieron ese momento para sentarse a mi lado y enseñarme algo nuevo.

Más allá de todo lo que ha significado y significará en mi carrera.

Lo cierto es que yo entré en esta película sin conocer a nadie, y salí con un montón de amigos.

¿Quién puede pedir más?

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