For Honor. El arte del aburrimiento por UbiSoft.

For Honor. El arte del aburrimiento por UbiSoft.

, 24 de marzo de 2017

¿A quién no le gusta una tortilla jugosa con chorizo y  pan? Eso debieron pensar los amigos de UbiSoft cuando se pusieron a planear el próximo fiasco. For Honor.

Me los imagino en la mesa de juntas llenos de latas vacías de Churchfiel tirándose a la cara restos de comida, en calzoncillos mientras suena “Sabotage”. Tal orgía se ve interrumpida por la genial ocurrencia de un iluminado. ¡Chicos, chicos! ¿Que os parece si troleamos al personal con un juego en el que se maten samurais, vikingos peludos y caballeros andantes?

Pues esto es lo que nos ofrece For Honor al que yo he rebautizado For Horror.

Y es que este juego no hay por donde cogerlo. Con la profundidad temática propia de un facsímil de las SGAE, este juego pretende aunar en un solo mundo los atractivos de encarnar a un formidable guerrero de estilos tan variopintos como los anteriormente citados. ¿Recordáis lo que sucedió con la famosa paella con chorizo? Pues eso es lo que tenemos aqúí. Un mejunje fino fino.

Seré muy breve pues este título no merece mucho más. El apartado gráfico es muy bueno. Todo muy bonito y vistoso si bien los escenarios tienen menos vida que los ojos de Espinete. Si has nacido en los 90 te diré que este juego tiene unos escenarios tan buenos pero a la vez inútiles como ver la WWF. Mucho espectáculo pero poca mandanga.

La interacción con el mundo que te rodea es mínima. Lo de mundo abierto lo dejamos mejor para The Witcher 3 o el actual Horizón Zero Down del que os hablaré en otro momento. Adelanto que es un juegazo.

En cuanto a los movimientos de los guerreros hay que reconocer que está bien pero tampoco es para echar cohetes. La inteligencia artificial está más próxima a un Commodore Amiga que a los tiempos actuales.

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El modo historia solo sirve para que te lo flipes un poco con los tres bandos, conozcas un poco el funcionamiento de cada tipo de guerrero y poco más. No excita zona erógena mental alguna. Terminas el modo historia más por tozudez que por placer. Como decía Bukowski, si empiezas algo acábalo aunque sepas que no sirve para nada, acábalo. Lo único que saqué en limpio de este modo de juego es la moraleja. El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Chúpate esa Sun Tzu. Hasta aquí todo lo destacable.

Se nota y esto ya no es una opinión personal que el juego ha sido ideado como una tragaperras. Vamos a montar un sistema de clanes, un sistema de “desafíos” para jugar de forma masiva en equipos de cuatro jugadores humanos / humanoides. Si alguien quiere convertirse en leyenda tiene dos caminos. El difícil que es echarse horas y horas de luchas contra robots para conseguir recompensas con las que desbloquear todo el elenco de personajes a tu disposición y armamento de mayor calidad o por el contrario, pagar para comprarse “cajas de rapiña” con las que obtener equipo y créditos.

Elijas el camino que elijas llega un momento en el que todo este mundo artificial aburre. Aburre y mucho. Los estilos de juegos online no enganchan. Todo gira en torno a lo mismo. Duelos en solitario o en equipos dentro de un escenario bonito pero tan amplio como la jaula de un canario. El sistema de lucha tampoco es que sea una maravilla. Tal vez entre personajes humanos suponga un desafío pero luchando contra robots…en serio, es muy plano. No hay sorpresa alguna y la táctica se reduce a empujarte cerca de un barranco o un puente. A lo mejor puedo hacerte caer cerca de unas llamas. Hasta aquí todo el lujo creativo.

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Resumiendo. Si compras el juego como mi caso porque desde pequeño te flipaban películas de guerreros es mejor que dediques tu tiempo a visionar otra vez 300 o Gladiator.

Si te atrae el trabajo en equipo y buscas en For Honor un mundo online de duelos y espeada, olvídalo, métete en un equipo de voleibol o monta una banda de pop.

Es tal mi desencanto que no puedo ni quiero desgranar los detalles de este título que me ha defraudado más que el Battlefront. Que sí, son juegos muy distintos. Son unos perfectos huevos Kinder. El juguete de su interior es lo que es…

Estos días estoy probando otro futuro candidato a fiasco. El Ghost Recon. Cada vez que me subo a un vehículo me teletransporto al Mario Kart y lloro de emoción. No desvelo más.

Hasta pronto.

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